El periodista de LA PRENSA, Ramón H. Potosme, fue expulsado de manera arbitraria de una conferencia de prensa que brindó el general Julio César Avilés, jefe del Ejército de Nicaragua, después de sostener una reunión con los magistrados de facto del Consejo Supremo Electoral (CSE), el jueves de la semana pasada.
Ese día el general Avilés entregó a los miembros del CSE la Memoria Anual 2012 del Ejército de Nicaragua y luego los funcionarios respondieron preguntas de todos los periodistas. El problema vino al improvisarse una conferencia de prensa para que el jefe del Ejército hablara sobre sus “vivencias y anécdotas”. El encargado de las relaciones públicas del CSE dijo que la expulsión del periodista de LA PRENSA fue “una decisión del jefe del Ejército, general Julio César Avilés”. Ayer el jefe del Ejército negó que él hubiera dado esa orden, pero cuando se produjo la expulsión del periodista Potosme el encargado de relaciones públicas de la institución castrense, coronel Orlando Palacios, la justificó diciendo que la conferencia de prensa era solo para medios oficialistas.
Paradójicamente, en la Memoria del Ejército que ese día el general Avilés entregó al CSE, se pondera el esfuerzo de la institución militar para fortalecer su relación con los medios de comunicación, “a través de la colaboración e intercambio de información con el gremio periodístico”. Ponderación que no fue honrada al expulsar al periodista de LA PRENSA de la conferencia del general Avilés.
En realidad, desde que el Ejército dejó de ser una fuerza militar partidista y comenzó a profesionalizarse e institucionalizarse, LA PRENSA ha tenido una buena relación con la institución militar. Sin embargo, aunque no por culpa de LA PRENSA esta relación se debilitó a partir de que Daniel Ortega, enemigo de la prensa independiente y la transparencia informativa, recuperó el poder en 2007. A pesar de eso, en base del criterio de que el gobierno de Ortega es transitorio pero las instituciones, como el Ejército, son permanentes, LA PRENSA ha sido respetuosa del estamento militar y se sigue considerando su amiga, en la medida que la amistad sea recíproca.
Hemos sostenido que en medio de la debacle de las instituciones que han sido erosionadas por el orteguismo, el Ejército ha sido el único o el que más se ha mantenido fiel a su institucionalidad y profesionalismo constitucional, a la transformación positiva que los mismos mandos militares acogieron voluntariamente por su propio beneficio y para el bien de la nación; porque los militares tienen que ser conscientes de que Nicaragua no debe regresar a los ejércitos partidistas y caudillistas de las épocas somocista y la sandinista de los años ochenta.
Con la expulsión del periodista de LA PRENSA de la conferencia de prensa del general Julio César Avilés, ya sea que este la ordenara o no, se violaron los artículos 66, 67 y 68 de la Constitución, que garantizan la libertad de información y de prensa. Se violó también la Ley de Acceso a la Información Pública. Y se negó la misma Memoria del Ejército 2012 en la parte que destaca sus relaciones, colaboración e intercambio con el gremio periodístico.
No obstante, dejamos constancia de que ese incidente no altera nuestro respeto institucional al Ejército. Confiamos en que la expulsión del periodista de LA PRENSA no se deba a que el Ejército ha hecho suya la hostilidad orteguista contra la prensa independiente, sino que ha sido un incidente aislado, propiciado por el sórdido escenario donde ocurrió. Y esperamos que no se repita en el futuro.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A