Hjalmar Ruiz Tückler
Consultor
La regulación es la acción de determinar las reglas o normas a que se debe ajustar un determinado agente de mercado o mercado, para provocar una corrección de alguna falla o situación indeseada en función del bienestar público. La evolución de las tendencias mundiales de modelación para procesos de regulación, especialmente en telecomunicaciones, ha sido paulatina, sin embargo en los últimos años, ha resaltado el modelo de “empresa eficiente”. Este determina las tarifas de los servicios regulados en base a los costos que tendría una empresa hipotética que provee los servicios bajo las mismas condiciones del mercado, con tecnologías eficientes comercialmente disponibles y operación óptima, como podrían ser hoy en día las redes GSM.
Desde luego por su importancia, el desarrollo de la regulación tarifaria se debe realizar en un contexto y reconocimiento adecuado del marco legal, normativo y social del país. En este sentido, el desarrollo de un modelo de empresa eficiente con fines regulatorios puede ser desarrollado desde dos ópticas distintas:
—El modelo de empresa eficiente desarrollado por los operadores que se someten a regulación tarifaria. Este esquema permite al regulador analizar la presentación de las empresas sometidas a regulación tarifaria, mejorando y corrigiendo los aspectos deficitarios de la presentación, por ejemplo, en función de comparación de costos o corrección de estimaciones de demanda. Lo natural es que se aplique a las tarifas que se establezcan con un carácter de topes máximos o tarifas obligatorias.
—El modelo de empresa eficiente desarrollado por el regulador en base a información proporcionada por las empresas sometidas a regulación. Este permite establecer un conocimiento más cercano del desarrollo de las redes y de las estimaciones de demanda recogiendo los aspectos de política específicos que desea establecer el regulador. En este caso, las tarifas pueden tener el carácter de referencia para facilitar las negociaciones entre las empresas interconectadas.
Determinar el costo de acceder a las redes de telecomunicaciones de los competidores es un asunto teóricamente complejo y controversial. Es teóricamente complejo, ya que las ciencias económicas, de regulación y de diseño de redes que sustentan los desarrollos en esta área, son vastas y con tópicos matemáticos que pueden llegar a ser muy avanzados. El carácter de controversial se suscita por la evidencia empírica internacional que demuestra la resistencia a los cambios y negativas de los operadores de telecomunicaciones a revelar información cuando enfrentan procesos de regulación de este tipo, generando con ello las asimetrías de información hacia el regulador.
En términos simples, el método de empresa eficiente es aquel que permite determinar las tarifas sujetas a regulación a partir de las estimaciones de las inversiones necesarias para satisfacer la demanda a largo plazo, considerando todos los costos de explotación y utilizando las tecnologías comercialmente disponibles.
Desde luego, este modelo debe ser una herramienta modular y flexible, que permita adaptarse a las realidades del país, en términos de su mercado, estructura de competencia, realidades económicas y sociales, y que recoja adecuadamente el marco regulatorio, normativo y legal del país.