Como premisa desde nuestra infancia debería ser menester de nuestro núcleo familiar y centros educativos transmitir con vívidos ejemplos el mantener higiene, orden y respeto en nuestro entorno, lo cual es una vivencia sostenible entre nosotros como seres humanos y toda célula viviente. Todo este círculo inherente al respeto de nuestros animalitos y exuberante naturaleza.
Si no logramos ejecutar en nuestro diario vivir esta armonía de buenas costumbres y respeto ambiental en nuestro diario vivir, desde que iniciamos a desarrollar nuestros sentidos, será muy difícil avanzar y mantenernos mentalmente-físicamente sanos, afortunados y sin exagerar mucho menos vivir bien. Por lo tanto si desligásemos todos estos parámetros sería todo un reto que el ser humano lograse una vida ecuánime, como ser pensante y aportar efectivamente a nuestra familia y sociedad. Solo logrando esta fusión obtendríamos un éxito total en nuestro aporte socio-cultural, sea cual fuese nuestra contribución especializada en nuestras comunidades y naciones.
La ética y los valores deben prevalecer en toda situación, sin importar el origen de sus ejecutores, orientación religiosa-política, condición intelectual y económica.
Para que una sociedad funcione debidamente buscando el bien común debe existir higiene, orden y respeto desde la esencia más importante en nuestras comunidades: la familia. De otra manera todo aporte de desarrollo socio-económico-cultural, de ideas y productividad de la sociedad civil y entidades públicas sería difícil de alcanzar eficientemente.
Solo demos una mirada retrospectivamente a nuestra historia acá en casa, sin irnos tan lejos en Nicaragua. Desafortunadamente encontramos un porcentaje muy alto de abuso indiscriminado hacia nuestra flora y fauna; quemas por doquier, deforestación, caza asesina, pesca con bombas, entre otras caóticas actitudes descalificantes hacia nuestro Circle of Life. Un ejemplo reciente es la recién pasada Semana Santa, que en su gran mayoría su sentido espiritual se ha desvirtuado completamente, incluyendo la falta de orden y limpieza que ha rebalsado los valores de preservación ambiental, estética en nuestras playas y entornos naturales. Adicionalmente los recientes devastadores índices estadísticos: la muerte de miles de peces en un solo lago y más de diez mil hectáreas de bosques y pastizales dañadas por los incendios en 2013. Marena abril 2013
El excesivo consumo del señor licor contribuye fuertemente al estímulo de esta “malattia” de valores, la falta de ética y espiritualidad la cual predomina como una lava incandescente en el centro de la familia, evitando así la prosperidad en el éxito colectivo.
En nuestras comunidades muy difícilmente se percibe el altruismo, compasión y empatía. “El verdadero poder es el servicio”. Papa Francisco, marzo 2013.
Llegamos a la conclusión que no podemos vivir sanos sin vivir limpios, y mucho menos vivir bonito y bien. Tómese en cuenta que estos valores se debiesen enseñar en la familia y reforzar en la escuela, entidades privadas y públicas entre otras. Respaldados por los medios de comunicación, grupos de responsabilidad social pequeños-grandes, de enseñanza cívica y religiosa, entre otros. “La generosidad es como un paraíso de bendiciones y la misericordia permanece para siempre”. Eclesiásticos 17.
Estamos aniquilando nuestra exuberante naturaleza; ríos repletos de basura inmunda, árboles mutilados, calles atestadas de las siniestras bolsas plásticas, quemas de tierras por ignorancia y pereza, maltrato a nuestros indefensos animalitos. ¿Hasta dónde vamos a llegar? ¿Quién lo va impedir? Cuanto más desastres ambientales se incrementen, más atraso, pobreza de espíritu y económica prevalecerá. Será que la indiscriminada estupidez consensuada de la ignorancia sincera desafortunadamente prevalecerá en la mayoría de nuestro pueblo?
“En los objetivos primarios que la naturaleza nos había recomendado como elegibles se contaba la prosperidad de nuestra familia, de nuestros parientes y amigos, de nuestro país, la humanidad y el universo en general”. “La teoría de los sentimientos Morales”, Adam Smith-idea estoica .
No hay que dividir, todo lo contrario hay que sumar y no restar las obras e iniciativas de progreso, propiciadas por instituciones y ciudadanos. Insto a que todos debemos buscar por ese valioso punto de encuentro, balance y fortaleza de ideas que logren un bienestar integral y sostenible de nación.
La solución a este mal está en nosotros mismos, donde se aloja la voluntad de la comunidad hacia el don del servicio, enlazada con entidades que capaciten, creen conciencia y penalicen. Solo así podremos terminar y aniquilar poco a poco este oscurantismo de valores en que vivimos y dar paso a las nuevas generaciones que enaltecerán una nueva iniciativa Eco-Verde.
Está en nuestro sentir convertirnos en brigadistas ecológicos en praxis. ¡Más educación y más acción! ¡Todo ser viviente como anfitrión del círculo de la vida en orden y respeto! La autora es consultora y escritora
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