Buenos Aires /EFE
Tras un debate de 21 horas, la Cámara de Diputados de Argentina aprobó —con 130 votos a favor, solo uno más de lo que exige la ley, y 123 en contra— los cambios en la composición del Consejo de la Magistratura, el órgano que designa y destituye a los jueces, que debe superar todavía la tramitación en el Senado, la próxima semana.
Además, el Parlamento convirtió en ley la creación de tres nuevas cámaras de casación y la limitación a las medidas cautelares judiciales que pudieran dejar en suspenso, por algún recurso, leyes aprobadas por el Parlamento.
Miles de personas se concentraron el miércoles frente al Parlamento atendiendo a convocatorias de distintas organizaciones para protestar contra la reforma que, según el Gobierno, supone una “democratización” de la justicia y que la oposición interpreta como una “politización” del poder judicial.
El artículo más polémico de la reforma del Consejo de la Magistratura, el que propone aumentar de 13 a 19 sus miembros, que serían elegidos por votación popular, requirió dos votaciones antes de salir adelante. Tras el resultado negativo de la primera votación por un único voto, dos diputados oficialistas señalaron que hubo un error en el tablero y sus votos positivos no fueron registrados, a lo que la oposición replicó con gritos de: “¡Fraude, fraude!”.
El presidente del bloque opositor Unión Cívica Radical (UCR), Ricardo Gil Lavedra, remarcó que “la aprobación de este proyecto supone un gravísimo retroceso institucional para quienes creemos en la República” y denunció que el kirchnerismo persigue “nombrar jueces adeptos” que “van a ser incapaces de controlar nada”. Tras el escándalo, grupos críticos con el Gobierno convocaron para anoche a un cacerolazo en todo el país bajo la consigna “Argentina resiste”.
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