El Real Madrid se reencuentra en semifinales con el único equipo al que ha sido incapaz de vencer en la actual edición de Liga de Campeones, el Borussia Dortmund, y con la maldición alemana alimentada por un solo triunfo en 23 visitas a un país que es el penúltimo escalón hacia la deseada Décima.
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El Real Madrid de José Mourinho llega a su barrera de los dos últimos años y quiere dar un paso más hacia la gloria. La llegada del portugués acabó con la barrera de octavos, insuperable en seis temporadas consecutivas, y colocó de nuevo al conjunto español entre los favoritos al título.
Primero Barcelona y después una tanda de penaltis ante el Bayern de Munich fueron dolorosas eliminaciones. A la tercera, ante el Borussia, quieren que sea la definitiva.
Para ello tendrá que mejorar su imagen en Alemania y olvidar la histórica maldición que solo apacigua un triunfo —ante el Bayer Leverkusen, 3-2, el 27 de septiembre del 2000— y una reciente derrota en el mismo estadio del primer capítulo de semifinales, el Signal Iduma Park, donde fue superado por un Borussia en la fase de grupos (2-1), que también fue superior en Bernabéu en partido que salvó una falta de Mesut Özil.
Se encontrará el Real Madrid a un equipo tan ofensivo como él y Mourinho en esta ocasión no dispone de la opción de protegerse, como ha hecho en otras eliminatorias. La lesión de Michael Essien descarta el trivote y Pepe no pasará a la medular por las necesidades defensivas. El lateral derecho está huérfano sin el sancionado Álvaro Arbeloa y será Sergio Ramos el que modifique su posición en el campo.
Con el equipo titular fresco y la mayoría del equipo descansado tras no jugar ante el Real Betis en Liga, el alemán Sami Khedira y Xabi Alonso serán los encargados de imponer su fuerza en el centro del campo, en esta ocasión con la necesidad de ayudas defensivas de los jugadores de banda —Di María y Cristiano Ronaldo—, con Özil con libertad para inventar y Gonzalo Higuaín como el nueve elegido.
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