Luis Suárez enfrentaba un vendaval ayer tras su mordiscón del domingo a un rival: fue multado por su club Liverpool, acusado de conducta violenta por la Asociación del Futbol de Inglaterra y criticado por el Gobierno.
En un partido de la Liga Premier transmitido a todo el mundo, Suárez le dio al defensor de Chelsea, Branislav Ivanovic, un mordisco en un brazo que fue captado por las cámaras de televisión. El árbitro no vio la acción y el delantero uruguayo no fue castigado durante el partido, pero se expone a una severa sanción de todos modos.
“El incidente no fue visto por las autoridades del partido y por lo tanto hay que analizarlo en forma retroactiva”, dijo la FA (las siglas en inglés de la asociación). “Se cree que la conducta de Suárez constituye una conducta violenta y la FA considera que el castigo habitual es de tres partidos (de suspensión) que correspondería en este caso. Es claramente insuficiente dadas las circunstancias”.
Suárez tiene hasta las seis de la tarde del martes para responder a los cargos.
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