Marcelo Justo /BBC Mundo
El traumático rescate de Chipre ha dejado flotando la típica pregunta de estos tres años de crisis de la eurozona: ¿Quién le sigue? Con unos 7,000 millones de euros de “préstamos incobrables”, equivalentes a una quinta parte de su Producto Interno Bruto (PIB), Eslovenia es el candidato más obvio.
El gobierno de centroizquierda de la primera ministra, Alenka Bratusek, que asumió el poder el 20 de marzo, desmintió categóricamente que su país fuera a necesitar un rescate. El problema es que los rescates de Grecia e Irlanda en 2010, de Portugal en 2011, del sector bancario español el año pasado y de Chipre en las últimas semanas comenzaron con desmentidas similares.
Y Eslovenia no está sola. Malta y Luxemburgo tienen sectores financieros más grandes en relación al PIB que el de Chipre. En una clara advertencia a ambos, el presidente del Eurogrupo —que reúne a los ministros de Finanzas de la eurozona—, Jeroen Dijsselboem, afirmó que todos los países que tienen un sector financiero sobredimensionado “deben poner sus cuentas en orden porque la respuesta no será que vendremos a rescatarlos”.
UN EURO QUE TIEMBLA
En 2010 se creó un acrónimo para los países del euro con problemas fiscales y bancarios: PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España). Italia convirtió a esta sigla en PIIGS. Con Chipre, la cuestión amenaza convertirse en una indigerible ensalada de letras.
El aglutinamiento de países en una sigla responde a una doble lógica. Por un lado, los problemas son similares (excesivo endeudamiento fiscal, fragilidad bancaria). Por el otro, la interdependencia económica-financiera de sus miembros hace que cada crisis tenga un potencial efecto dominó.
Una medida del fracaso de la llamada Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) para lidiar con la crisis es que ha ido negociando rescates nación por nación, sin poder evitar el contagio.
Chipre es un nuevo acto del drama. Arrastrada por los préstamos incobrables que hizo a Grecia, esta isla de poco más de un millón de habitantes empieza a cosechar sus propias víctimas.
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