Lucía Navas
Una revisión profunda a la estructura de la economía donde se implementen las “reformas estructurales” de parte de los hacedores de políticas públicas es lo que para el Banco Mundial hará mejorar a Nicaragua en el plano económico.
Augusto de la Torre, economista en jefe del Banco Mundial para América Latina, identifica las reformas que deben suceder en entrevista con LA PRENSA vía telefónica desde Washington, Estados Unidos, en el marco de las reuniones de Primavera del BM y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
¿Cuál es el escenario que está previendo el Banco Mundial para Nicaragua este año?
Estamos anticipando una tasa de crecimiento parecida a la de los dos últimos años, en torno al cuatro por ciento, lo cual le pone a Nicaragua por encima del promedio de crecimiento regional en un grupo de países de crecimiento medio comparable al de Colombia, Costa Rica y Ecuador… pero no está entre los de mayor crecimiento de la región.
¿Qué le está haciendo falta al país en su sistema económico para que logre despegar?
Se necesita hacer una agenda de reformas estructurales profundas que le permita elevar la tasa de crecimiento de largo plazo por encima de este cuatro por ciento, que parece que es lo que se puede alcanzar a menos que hayan factores externos a favor. Tanto Nicaragua como Centroamérica se enfrentan a factores externos en contra y entonces el esfuerzo de la reforma estructural es incluso más importante porque hay que vencer el hecho que los factores externos no movilizan a favor de Nicaragua y a parte hay que destrabar la economía doméstica a través de mayor inversión, de mayor calidad del capital humano, de instituciones más favorables, etc, a fin de poder crecer por encima del cuatro por ciento a largo plazo.
¿Qué tipo de reformas puntuales requiere Nicaragua?
Nuestro reporte se enfoca más en tendencias regionales y hay factores comunes que pueden favorecer al crecimiento y se aplican a Nicaragua. Primero es un énfasis muy fuerte en el capital humano, un tema que pasa por la calidad de la educación y el mejoramiento de la pública a fin de que la región pueda disponer de una fuerza laboral con más destreza y más educada. Esto es clave. Un segundo rubro de reformas tiene que ver con la calidad de la infraestructura física de la que el país dispone y hay toda una agenda pendiente de la región que tiene que ver con los puertos, aeropuertos y los servicios básicos que son esenciales para el funcionamiento económico como el servicio eléctrico y las telecomunicaciones. Es decir, toda una agenda de la inversión, de la integración entre el sector público y privado para recortar la distancia grande que Latinoamérica tiene. Y en tercera instancia necesitamos un mejoramiento institucional fuerte para que los sistemas que se vinculan con los derechos de propiedad y del ambiente legal para los inversionistas se modernicen, para que sean compatibles con una economía más moderna.
Señaló en el informe de perspectivas la importancia de fortalecer la productividad y competitividad del sector de tercerización y servicios… ¿Qué toca hacer?
En la región el sector servicios juega un papel más importante en nuestra fuerza productiva… por ello es importante prestarle atención a los niveles de productividad, a la composición de la fuerza laboral, de la demanda de educación que el sector servicio puede desarrollar a fin de contribuir de manera más eficaz al crecimiento económico. Lo que decimos es que el sector no ha sido estudiado y analizado con la misma intensidad que el agrícola o manufacturero. —En— lo que llamamos la atención es —en— la necesidad de entender mejor la actividad económica del sector servicio y su vinculación a otros.
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