AFP
Jordania afirmó este jueves que se opone a una intervención militar en Siria, después de que Estados Unidos anunciara el refuerzo de su dispositivo militar en territorio jordano y de que el presidente sirio, Bashar Al Asad, advirtiese de que la guerra en su país podría extenderse al reino.
«Nuestra posición sobre la situación en Siria no ha cambiado. Seguimos oponiéndonos a una intervención militar en Siria. Pedimos encarecidamente una solución política para poner fin al derramamiento de sangre», declaró a AFP el ministro de Información y portavoz del Gobierno, Mohamed Momani.
En una entrevista a la cadena oficial Al Ijbariya difundida el miércoles, Asad advirtió que la guerra llegaría a Jordania, a la que acusa de haber entrenado a combatientes rebeldes y facilitado la entrada de «miles» de ellos en Siria. «El incendio no se detendrá en nuestras fronteras, todo el mundo sabe que Jordania está tan expuesta (a la crisis) como Siria», dijo Asad.
En Washington, el secretario de Defensa, Chuck Hagel, anunció un refuerzo del dispositivo militar estadounidense en Jordania, que superará los 200 efectivos. «Por el momento no comentaremos las declaraciones del presidente (Asad) para evitar repercusiones políticas o en la seguridad. Estamos examinando la situación», añadió Momani.
Jordania, un aliado de Estados Unidos en la región, acoge a más de 500,000 refugiados sirios en su territorio.
El domingo, el primer ministro jordano, Abdalá Nsur, afirmó en el Parlamento que el impacto de la guerra en Siria suponía una amenaza para la seguridad del reino y que Jordania podría pedir ayuda al Consejo de Seguridad de la ONU.