Se intensifica fuego en el Volcán Masaya
Rezaye Álvarez M. y Noel Gallegos
El incendio en el Parque Volcán Masaya, iniciado el miércoles pasado, deja enormes pérdidas ambientales, esto por la disminución de la flora y fauna del ecosistema que se generó a partir de la instalación de un bosque tropical seco formado sobre la roca volcánica, expresó el subdirector del Centro Humboldt, Víctor Campos.
El mayor Pedro Tapia, jefe de sección del Estado Mayor de Defensa Civil, aseguró que durante la tarde del domingo y ayer “el fuego ha bajado su intensidad”.
Sin embargo, según Tapia, este es un incendio atípico. Es decir que las características topográficas y la presencia de material lávico dificultan la liquidación total del fuego.
Para paliar esta situación, han construido rondas con maquinarias para proteger parte del bosque que no ha sido alcanzado por las lenguas de fuego.
Hasta ayer, se tenía conocimiento de tres direcciones en donde está concentrado el fuego: la primera es El Comalito, la segunda es la parte alta de Los Chocoyos y la tercera es sobre la vía que siempre se está activando, indicó Tapia. En total son 327 hectáreas de una proyección de 400 que podrían ser las afectadas en el parque.
Tapia destacó que no hay accidentes que lamentar durante los trabajos de control del fuego y que no han tenido que evacuar población todavía.
Aunque de extenderse el incendio, la Defensa Civil tiene puntualizadas rutas y centros de albergues para evacuar.
Flora y fauna perdida
Según Campos, la zona afectada por el incendio es rica en flora y fauna típica del bosque seco tropical y se encuentran mamíferos grandes, como coyotes.
También hay serpientes, roedores, garrobos y cusucos que, producto de este incendio, han tenido que migrar a zonas aledañas para no ser afectados.
Con relación a la flora, Campos mencionó que “no solo se quemó la parte de maleza y pasto”, sino también hubo zona de árboles como plantas de sacuanjoche, jiñocuago y jenízaro que fueron alcanzadas por el fuego.
Campos explicó que en el Parque Volcán Masaya existe un “bosque de sucesión”; es decir, un bosque instalado sobre las coladas lávicas.
Estas son históricamente recientes y representan un “interés biológico” para poder estudiar cómo es que se hace esa sucesión de bosque en ese ambiente.
También indicó que lo que se había ganado en términos de colonización de especies nuevas, el fuego lo ha consumido, y esto representa una pérdida importante para conocer el comportamiento de la sucesión ecológica de este tipo de plantas que se da sobre roca desnuda.
En términos de afectación ecológica en una zona que estaba bastante poblada, el proceso de recuperación es “lento”.
A diferencia de incendios en bosque tropical húmedo, en este tipo de bosque “un proceso de recuperación total tomará entre 10 y 15 años” para recuperar las condiciones actuales, señaló Campos. Esto será posible siguiendo el supuesto de que no haya incendios en el futuro.
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