AFP
El candidato oficialista Nicolás Maduro fue proclamado el lunes presidente electo de Venezuela, en medio de una aguda crisis política y las protestas de miles de seguidores del opositor Henrique Capriles, que exigieron en las calles el recuento de votos de las reñidas elecciones del domingo.
Maduro, delfín del fallecido mandatario Hugo Chávez, fue confirmado ganador de los comicios por la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, en una ceremonia en la sede de la institución, ante funcionarios del Gobierno, el alto mando militar y miembros del cuerpo diplomático.
«Quien pretende vulnerar la mayoría de la democracia lo que está es dando o llamando a un golpe de Estado y yo denuncio que en Venezuela está en camino la preparación de un intento de desconocimiento de las instituciones democráticas», fustigó Maduro en su discurso.
Al defender la transparencia de las elecciones y exigir a la oposición reclamar por la «vía legal» y no con «amenazas», Lucena precisó que Maduro ganó las elecciones con 50.75% de los votos contra 48.97% de Capriles, una diferencia de unos 265.000 votos, según el último boletín oficial, con el 99,17% de los sufragios escrutados.
Capriles, quien llamó a sus seguidores a una lucha «firme pero pacífica», dijo el domingo que no reconocería los resultados hasta que se diera el recuento del 100% de los votos, una petición que fue aceptada por Maduro.
Los ánimos se desbordaron este lunes cuando el CNE procedió con la proclamación, considerada «ilegítima» por Capriles, el joven gobernador del Estado de Miranda (norte del país) que perdió ante Chávez las elecciones presidenciales de octubre por 11 puntos.
«Los caprichos de la burguesía, en qué parte del mundo se hace una auditoría del 100% (…), en qué país del mundo se hace con 54%, ninguno, aquí lo hacemos por ley», reaccionó Maduro.
Para reclamar el «conteo voto por voto», Capriles había llamado temprano a un «cacerolazo» y una movilización el martes ante las sedes del CNE en el país, y el miércoles en la principal de Caracas.
«Llamo al pueblo al combate en paz, a movilizarse mañana (martes) en todo el país por la paz, movilizaciones en todo el país, y el miércoles», dijo en respuesta Maduro durante una rueda de prensa la noche del lunes.
Al grito de «fraude, fraude», mientras se realizaba la ceremonia de proclamación, miles de opositores salieron a la calle sonando cacerolas y bloqueando calles con quema de neumáticos en algunas zonas de Caracas.
«Nos robaron el voto, nos hicieron trampas», dijo a AFP Selma Orjuela, una ama de casa de 60 años, mientras sonaba su cacerola en una vía del bastión opositor de Chacao.

Tras de varias horas el 'cacerolazo' concluyó, pero decenas de opositores permanecieron concentrados hasta la medianoche en la plaza Altamira, en el opositor municipio Chacao.
Los canales el oficial VTV y la cadena Telesur denunciaron que grupos de presuntos opositores, algunos motorizados, protestaron en sus respectivas sedes en Caracas en actitudes «provocadoras» y «agresivas», según sus directivos.
En el acto de proclamación, Maduro tendió una mano al electorado opositor, al señalar que los chavistas reconocen y respetan a la «mitad minoritaria». Queremos trabajar con ese pueblo que vota por la oposición», subrayó.
«Ganamos por poco, pero vamos a apoyar a Maduro 100% (…) a la hora de que ocurra algo vamos a salir a defenderlo», dijo Marta Rodriguez, de 48 años, en el centro de la capital.
Maduro, exchofer de bus y exsindicalista de 50 años, tomará posesión el próximo viernes para completar el periodo de seis años de su mentor Chávez, iniciado el 10 de enero.
La presión internacional también subió de tono. Estados Unidos consideró como un «paso importante, prudente y necesario» un recuento de votos, algo que también respaldó la OEA.
Caracas lamentó la postura de la OEA y anunció que fue llamado a consultas el embajador en Madrid debido a que España «duda» de los resultados de la elección.
Gobiernos cercanos a Caracas como Argentina, Bielorrusia, Bolivia, Brasil, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Rusia, Uruguay así como las administraciones de derecha de Chile y Guatemala, ya saludaron la victoria de Maduro.
Tras 14 años de un fuerte liderazgo de Chávez, Maduro hereda una Venezuela, además de radicalmente dividida en dos, con una economía totalmente dependiente de la renta petrolera y las importaciones, golpeada por el déficit público, la inflación, la escasez de productos básicos y la falta de divisas.
Atacar la inseguridad, que se tradujo en 16.000 homicidios en 2012, la mayor tasa de Sudamérica, también será una de las prioridades del próximo gobierno. A diferencia de Chávez, que eludía ese tema, Maduro propuso en campaña acabar con la criminalidad.
Dentro de dos años, Venezuela realizará elecciones legislativas para renovar todas las bancas de la unicameral Asamblea Nacional. En las pasadas legislativas de 2010, el chavismo obtuvo la mayoría relativa de diputados debido al sistema de circunscripciones, pero la oposición ganó el voto popular.
Dentro de tres años, el mandato de Maduro podrá ser sometido a un referendo revocatorio, como lo contempla la Constitución bolivariana de 2000.
Capriles dijo este lunes tener información de oficiales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana que «han sido puesto presos» porque exigían el cumplimiento de la Constitución» y el respeto a la voluntad del pueblo.
Las Fuerzas Armadas, según los analistas, son clave en esta situación de incertidumbre.