Freddy Potoy Rosales
Efectivamente llegar a un millón 300 mil turistas este año en Nicaragua sería un paso más hacia el crecimiento del sector, sin embargo, tanto el Gobierno como el sector privado deben plantearse algunos retos para contribuir a esa aspiración.
Doña Lucy Valenti, empresaria del sector y quien participó en el proceso de consultas para la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo Turístico Sostenible por parte de la Cámara Nacional de Turismo, plantea que se requiere crecer diez por ciento anual en número de visitantes para alcanzar los dos millones de turistas —o más— en 2020, “lo cual es factible si seguimos impulsando una estrategia eficiente dirigida a aquellos mercados que nos pueden generar más turismo dada su cercanía o su conectividad aérea”.
A partir de este planteamiento se puede inferir que uno de los retos importantes que tiene el sector privado, específicamente la banca, es que estimule más el crédito para desarrollar los negocios del sector, pues tanto el turismo de calidad que se debe ofrecer, como las medidas de protección al medioambiente, inevitablemente pasan por invertir y no siempre los pequeños y medianos empresarios del sector tienen disponibilidad económica.
Naturalmente que son los bancos o instituciones financieras quienes en el marco de sus parámetros decidirán a quién otorgan créditos, no obstante, si el turismo es un sector pujante en nuestra economía, debería ser beneficiado por un programa de la banca, sin descuidar que los proyectos turísticos sean rentables y contribuyan al crecimiento del país.
Invertir más en promoción internacional, definir una estrategia clara de atracción de inversiones y buscar la apertura de nuevas conexiones aéreas, tendría que estar acompañado del sistema financiero que debe entender al turismo como un elemento posesionado en la economía nicaragüense. La banca privada debe reconocer al turismo como industria en crecimiento activa de alto potencial y por tanto, dar oportunidad a los pequeños y medianos empresarios del sector que son un fuerte motor de desarrollo económico. La banca debería prepararse para las necesidades del sector.
Definitivamente que no hay que simplificar el crecimiento del turismo al ámbito cuantitativo, sino trabajar para que vaya de la mano con el aspecto cualitativo. El mundo está creciendo turísticamente y Nicaragua está en esa dinámica.
Desde esta perspectiva es oportuno recordar que los sectores del café, maní, lácteos, carne, etc., son atendidos seguramente por técnicos asociados a estos rubros en los bancos, pero poco he sabido de que existe un grueso grupo de técnicos especializados y certificados para atender las necesidades de los pequeños y medianos empresarios del sector turismo.
Las pymes tienen rubros diferentes de acción y no se debe confundir con las distintas manifestaciones del sector turismo. He conversado con varios pequeños y medianos empresarios turísticos y coinciden en que la banca privada debe implementar atractivas políticas crediticias para el sector con plazos razonables y meses de gracia o años de gracia, dependiendo del proyecto. “Hay una falta de armonía crediticia justa que está entorpeciendo el desarrollo del turismo en Nicaragua”, me expresó un pequeño empresario de Ometepe que no ha logrado financiamiento con Caruna ni con el resto de bancos a pesar de tener suficiente garantía. ¿Qué lugar ocupa el turismo en la cartera crediticia de la banca privada?
El turismo es un sector fuerte que tendría capacidad de pago y los bancos podrían recuperar su cartera en un tiempo razonable.
Respecto al Gobierno, es importante que también contribuya al crecimiento del turismo mejorando vías de acceso o carreteras secundarias y camino troncales en zonas que ofrecen otras alternativas. En el caso de Ometepe falta una carretera en el sector del volcán Maderas, la pista de aterrizaje se ha atrasado y el beneficio a los empresarios locales no es equilibrado.
Hay algunos puntos en los que no necesariamente el Estado tiene que aportar al desarrollo de la economía del país. La banca en general tiene una liquidez muy saludable que podría facilitar el financiamiento a pequeños y medianos empresarios. Hay que apostar por un turismo moderno, de calidad, competitivo y con oferta variada.
Ahora bien, si por otra parte, el Gobierno quiere un turismo accesible para la población nacional de escasos recursos, es loable ese planteamiento y se debe apoyar, pero eso no debe reñir con políticas de desarrollo integral del turismo en Nicaragua.
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