Mercedes Gordillo
¡Así es él! ¡Así es ella!.. Frase común lapidaria utilizada frecuentemente en Nicaragua. Parecen palabras mágicas porque de un borrón y cuenta nueva se acepta, disimula o disculpa cualquier acción perjudicial.
Veamos: un individuo que frecuentemente por manía, vulgaridad, mala costumbre o enfermedad acostumbra calumniar, difamar, despotricar, expresarse con intención destructiva y saña sobre una persona o personas, automáticamente su acción disminuye o desaparece con solo que alguien diga: ¡Así es él!
Existen casos de toda índole: algún bravucón desalmado trata a su familia violentamente, incluyendo golpes, patadas, palabras ofensivas, grotescas. Su pobre mujer y los hijos no se quejan por miedo, da igual, porque la familia del bravucón se atreve a decir desdeñosamente en su defensa: ¡Así es él!
Alguna persona que no paga deudas, amiga de lo ajeno o ladrona, nunca devuelve algo prestado, también obtiene la misma sentencia triunfal que los demás. Basta con que un amigo suyo empiece a declarar públicamente: ¡Así es él! esperar a que se corra la bola y por supuesto el delincuente es absuelto de su delito. Porque así es él y nada más.
No tengo idea del porqué de estas sentencias protectoras a los maleantes. ¿Qué significa ese afán de esconder o disminuir asuntos delictivos y hasta peligrosos bajo las faldas de una frase irresponsable? A lo mejor estamos así por estas tres palabras.
Otro ejemplo de los miles que abundan: un galán acaso parecido a los protagonistas de novelas mexicanas o aun siendo feos pero con gracia varonil criolla, recorre distintos barrios, distintos países, continentes, enamorando y embarazando a mujeres incautas, dejando hijos regados por todas partes creyéndose muy gallo como Don Juan (lo cual despierta respeto en ciertos sectores), dando paso a que muchas personas se refieran a su conducta con admiración, lanzando la famosa frase. El galán continúa campante su carrera garañona, mientras abundan madres solteras, hijos sin padre, etc.
Pero no se crean que solo los hombres son favorecidos, existen muchísimas: ¡así es ella! Mujeres que matan quizás por instintos violentos: celos, despechos, venganzas, envidias. Otras mujeres solidarias lanzan las conocidas palabras quizás buscando cómo defenderse ellas mismas y a veces nadie va a parar a la cárcel.
Mujeres vestidas seductoramente, cejas y ojos sombreados, cabello a la última moda como arma irresistible, letal para algún hombre inocentón, viejón que la mantenga a ella y a sus hijos. Casi gritando su vida prostituida, tienen también defensoras: otras mujeres en su misma situación, por pobreza o necesidad, se defienden diciendo: ¡Así somos!
Para finalizar el artículo sobre estas palabras usuales e incomprensibles en nuestro medio: la frase referida: podría significar en mi modesta opinión: ignorancia, complejo de inferioridad o superioridad, arrogancia, sentimientos de falsa autoridad, creerse dueños de la verdad, yoquepierdismo, machismo y otros ismos que quizás solamente un psiquiatra, un filósofo, un sociólogo o un científico pudieran explicar.
Si él o ella son: engreídos, ladrones, falaces, mentirosos, violadores, hipócritas, oportunistas, degenerados, pervertidos(as), malvados y malvadas, etc., no importa en nuestro país, porque: ¡Así son ellos(as)!
La autora es escritora nicaragüense
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A