Washington/EFE
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, presentará el 10 de abril ante el Congreso estadounidense el primer proyecto de presupuesto de su segundo mandato, que incluye recortes en partidas sociales, y con el que pretende facilitar un acuerdo con la oposición republicana.
No es “su presupuesto ideal”, pero sí “el más equilibrado” para el objetivo del acuerdo, explicó ayer el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney.
Obama dará a conocer la próxima semana el documento en el que propondrá importantes recortes en el programa de Seguridad Social (pensiones públicas) y otros beneficios sociales, según adelantaron fuentes oficiales de la Casa Blanca a varios medios.
Con esta propuesta el presidente pretende lograr un acuerdo con los republicanos para reemplazar el recorte indiscriminado en el gasto público que entró en vigor el pasado 1 de marzo, pero su plan ha levantado ampollas en su propio partido, el Demócrata, donde no se concibe esa concesión por parte del presidente.
Los programas sociales —pensiones y sanidad para los ancianos y los pobres— han sido intocables por décadas para los demócratas, en tanto que los republicanos siempre han abogado por recortarlos al considerarlos la mayor causa de la explosión del déficit fiscal.
“El presidente cree que el presupuesto que presentará el próximo miércoles representa un enfoque equilibrado para hacer frente a los retos de nuestro déficit y para hacer las inversiones necesarias en nuestra economía y en nuestra gente. Protege a nuestros ancianos. No toma la ruta republicana de destripar los programas sociales y torpedear el Medicare”, aseguró el portavoz.
Sin embargo, Carney reconoció que “no es la propuesta ideal” y que “el presidente lo reconoce”. “Sabe que no estamos en Washington para conseguir todo lo que queremos. Eso no sucede. Esa negociación y ese compromiso requiere una disposición a aceptar menos del 100 por 100 de lo que quieres”, argumentó Carney.
El presidente estadounidense ya propuso ciertos recortes en gastos sociales en diciembre pasado cuando ofreció al presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, un compromiso para resolver la crisis fiscal.
Sin embargo, Boehner abandonó la negociación por la resistencia de los republicanos a aceptar los incrementos de impuestos para los más ricos y para las empresas.
El plan del presidente también trataría de recaudar 580,000 millones en ingresos fiscales mediante la limitación de las deducciones para los más ricos, entre otras medidas.
El déficit estadounidense, que se espera que este año llegue al 5.5 por ciento del PIB, se reduciría hasta el 1.7 por ciento en 2023 con el plan trazado por Obama.
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