Es una nación llena de riquezas. La primera joya que tiene Taiwán es su gente con mucha educación y cultura, muy hospitalaria, trabajadora, amante de la puntualidad, la transparencia y la promoción de valores que fortalecen los pilares que sostienen el desarrollo de esa nación asiática.
Pero más allá de estos intangibles, este “pequeño tigre asiático” cuenta con una riqueza cultural bien resguardada en sus museos, parques o localidades donde sus principales cuidadores son sus pobladores. Taiwán cuenta con una fusión de culturas, paisajes exuberantes, una rica e impresionante gastronomía diversa, una vida urbana emocionante que se puede disfrutar acompañada del alto nivel de seguridad ciudadana que impera en el país.
Lo anterior es parte de los aspectos que hacen de Taiwán una isla económicamente fuerte y científicamente desarrollada. Hay una verdadera visión de nación hacia el futuro.
En un reciente viaje por esa nación a la que fui invitado por el Gobierno de la República de China (Taiwán), tuve la oportunidad de entrevistar a dos becarios nicaragüenses y a una hondureña, así como a la subdirectora del Departamento de Educación Superior del Ministerio de Educación de Taiwán, Sophia Hsiang-Ping Ma, quien me dejó en claro las estrategias de nación que desarrollan en el ámbito educativo.
Por un lado, los becarios, desde su perspectiva expusieron que “el nivel académico en Taiwán es exigente y competitivo” y que “en nuestros países (Nicaragua y Honduras) hay mucho que avanzar en los sistemas de educación primaria y secundaria”, al tiempo que resaltaban una política de educación bien estructurada hacia lo interno y externo de ese país.
Y eso naturalmente se refleja en las estrategias hechas realidad por el Ministerio de Educación de Taiwán, cuyas autoridades orientan gran parte de sus recursos económicos a la formación de las personas a partir de una política de Estado amplia y no excluyente.
Ese país asiático quiere ocupar una posición muy importante en el mundo y dentro de la estrategia Sophia Hsiang-Ping Ma asegura: “Tenemos un objetivo en la educación superior top, por eso ahora tenemos en secundaria un plan para mejorar y tener un nivel de excelencia y contribuir a la industria”. La funcionaria también resaltó que para ellos es importante la evaluación de las universidades para elevar la calidad de la educación superior y para eso se creó en el 2006 un Centro de Evaluación.
Todo lo anterior se hace independiente de quien esté ejerciendo el poder desde el Gobierno. Lo que prevalece es una política de nación orientada al desarrollo.
Respecto a la cultura de los ciudadanos de ese país que está íntimamente vinculada a la educación, también pasa por el aro de las actitudes personales que se forjan desde el seno de la familia donde prevalecen una serie de valores. Esto empalmado con la educación, el desarrollo científico y tecnológico, más investigación y desarrollo, hacen de Taiwán y de cualquier nación con gobernantes, políticos, empresarios y ciudadanos sensatos y honestos, un país con una economía vibrante que le ayuda marcar liderazgo.
Y cultura también es cuidar los bienes públicos y privados, no botar basura donde le dé la gana al ciudadano, respetar a las autoridades y las leyes, no ser corruptos, pero sobre todo, tener la entereza individual de la honestidad a cualquier nivel y en cualquier situación y no evadir sus propias responsabilidades escudándose en cualquier argumento, cosas en las cuales estamos rezagados.
En el caso de Nicaragua, a nivel individual e institucional se puede apostar por modelos como este y el de otros países cuyos resultados se notan en el nivel de vida de sus ciudadanos que están en sistemas donde se respeta la institucionalidad y la democracia.
Ojalá llegue el día en que nuestro valores incluyan la honradez a todos lo niveles. No apropiarse de lo que no es nuestro. O, si encontramos algo que no es nuestro, devolverlo. Esto no es imposible, es sencillo. Algo así ocurrió en una parada de bus de Taipei cuando una joven estudiante olvidó su cámara en la banca y se fue. Al día siguiente volvió a pasar por el mismo lugar consciente de que no encontraría su cámara, pero su enorme sorpresa fue que de la tienda ubicada frente a esa parada, salió un ciudadano taiwanés y le preguntó qué buscaba. Ella le respondió que una cámara, pero que no estaba. El ciudadano la llevó a la tienda y le puso tres cámaras enfrente y le preguntó: ¿cuál es la suya? Sorprendida, le señaló la de ella, agradeció el gesto del taiwanés, la tomó y se fue alegre. Este caso le ocurrió a una amiga de Teyla Darce Zúniga, becaria nicaragüense, quien graficó de esta forma la actitud individual del taiwanés que no requiere la ayuda del Gobierno.
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