La escuela especial Carlos Fonseca Amador funciona en el centro Los Pipitos, esperan pronto tener local propio. LA PRENSA/ M. CALERO

Educación especial pese a dificultades

Desde hace 15 años la escuela Especial Carlos Fonseca Amador está reducida en ocho aulas, los pequeños salones de clases no son aptos para atender a los niños con discapacidades. A pesar que el centro tiene apoyo de los donantes, el principal problema es que no cuenta con la escritura del terreno.

Mabel Calero

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38 niños de educación temprana son atendidos en las casas por educadoras de la escuela especial, en la región sur de Carazo: Güisquiliapa, El Rosario, Dolores, La Paz, Santa Teresa, Los Potrerillos y Las Cruces.

74 niños de educación inclusiva están integrados en escuelas de Jinotepe, Santa Teresa, El Rosario y La Paz, supervisados por educadoras de la escuela especial Carlos Fonseca Amador.

65 niños con discapacidades severas son atendidos directamente en la escuela especial Carlos Fonseca Amador. Un total de 16 docentes especializados laboran en ese centro.

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Desde hace 15 años la escuela Especial Carlos Fonseca Amador está reducida en ocho aulas, los pequeños salones de clases no son aptos para atender a los niños con discapacidades. A pesar que el centro tiene apoyo de los donantes, el principal problema es que no cuenta con la escritura del terreno.

Teresa de Jesús Rivera, directora del centro educativo, manifestó que desde 1980 anduvieron posando en distintos lugares hasta que en 1998 se construyó el centro Los Pipitos y comenzaron a compartir el edificio.

“El mayor problema que enfrentamos actualmente es que no tenemos una infraestructura adecuada para los niños, compartimos el edificio con Los Pipitos, se nos dificulta sacar las sillas de ruedas, utilizar los servicios higiénicos, las aulas son muy oscuras”, sostuvo.

Agregó que desde hace años han solicitado a la Alcaldía de Jinotepe, propietarios del terreno, la desmembración para construir la escuela con el apoyo del Gobierno de Japón.

“Hay espacio para construir, nosotros queremos la escritura para poder gestionar la construcción, la Alcaldía le dio parte del terreno al Asilo de Ancianos, la Fundación Antorcha, el año pasado le dio un espacio a la clínica del cáncer que aún no se ha construido y hay suficiente espacio para que nosotros podamos hacer la construcción, a nosotros nos urge porque no queremos que los donantes se retiren”, explicó Marbelly Narváez, profesora de educación temprana.

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