Ramón H. Potosme
El mensaje del Frente Sandinista de Liberación Nacional a sus aliados o resto de nicaragüenses sería “estás conmigo o contra mí”, consideró el diputado Agustín Jarquín Anaya, presidente de la Unión Demócrata Cristiana (UDC), si se llega a concretar la cancelación de la personalidad jurídica de su partido.
La UDC rompió 12 años de alianza con el FSLN e intentó participar sola en las elecciones municipales de noviembre del 2012, pero el Consejo Supremo Electoral (CSE) fuera de los tiempos del calendario electoral informó a la representación legal que les cancelaban la personalidad jurídica por no cumplir con el mínimo del ochenta por ciento de candidatos en todos los municipios del país, tal como lo exige la Ley Electoral.
Wendy Puertos, vicepresidenta de ese partido, considera que esa fue una maniobra del Frente Sandinista para evitar que participaran, puesto que ellos habían enviado las listas completas y el CSE no les notificó nada sobre subsanar listas en el periodo de subsanación establecido en la Ley Electoral.
La UDC introdujo un recurso de revisión y tras presentar sus argumentos, espera que después de Semana Santa haya una respuesta.
Para Jarquín Anaya si le quitaran la personalidad a la UDC el Gobierno o el FSLN estaría mandando un mensaje de temor.
Con ello considera que les han pagado mal, puesto que ellos al ir aliados como parte de la llamada Convergencia Nacional, ayudaron a que la dirigencia del FSLN tuviera una mejor imagen en un sector de la sociedad nicaragüense, que sentía temor a temas como el servicio militar obligatorio y las tarjetas de racionamiento. Indicó que el mismo Consejo Superior de la Empresa Privada, que ahora tiene una excelente relación, mantenía distancias del FSLN.
“Contribuimos a que el partido sandinista y sus dirigentes asumieran un rol. Antes se temía, cuando hicimos la alianza consideraban que avalábamos el servicio militar, tarjetas de racionamiento, estatización de la economía”, sostuvo Jarquín Anaya.
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