GUATEMALA/AP
Unos 24 militares retirados y sus familiares lanzaron ayer una campaña con la que intentan reunir el apoyo de 5,000 personas en las afueras de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), para rechazar la acusación de que en Guatemala hubo genocidio, delito por el que es enjuiciado desde la semana pasada el exdictador José Efraín Ríos Montt.
Víctor Manuel Argueta, quien fue jefe del Estado Mayor Presidencial de Ríos Montt, y que preside una asociación de veteranos de la guerra, explicó: “Vamos a recabar firmas en todo el país, para entregarlas a la Corte Suprema de Justicia para que se haga un juicio justo y apegado a derecho y se pruebe que aquí no hubo genocidio”.
Argueta explicó que pedirán que oficiales, especialistas, exparamilitares y comisionados militares de la época firmen la petición. Un informe interdiocesal y otro auspiciado por Naciones Unidas atribuyeron a los militares y aliados la responsabilidad de más del noventa por ciento de las atrocidades cometidas contra civiles en el conflicto bélico entre 1960 y 1996, que dejó más de 200,000 muertos y desaparecidos.
CONTINÚA JUICIO
Ayer, en el quinto día de audiencias, reapareció como defensor del general acusado el abogado Danilo Rodríguez, a quien Ríos Montt despidió en el inicio del debate.
El Tribunal ha escuchado las declaraciones de 43 testigos presentados por la Fiscalía, que describieron los asesinatos, matanzas, violaciones, incendios, bombardeos, desapariciones forzadas, robos de niños, desplazamientos que presenciaron entre 1982 y 1983.
Jacinto Cobo Raymundo relató cuando el Ejército llegó a su aldea Paloc, en Santa María Nebaj, departamento de Quiché en 1982. “(…) En esos meses de abril y más adelante el Ejército entraba así en grupos y empezaron a recoger todo lo que era nuestra pertenencia, los animales; se llevaron nuestras cosechas y terminando todo, quemaban nuestras casas, llevando los niños y niñas y todos se los llevaban”, dijo.
Francisco González, otra víctima, relató que vio a tres ancianos morir de hambre. “Los tres eran hermanos. Hay cosas que ya no me acuerdo, pero de todas maneras los muertos allí están, son cosas muy dolorosas para nosotros. Si yo me muero, también ya dejé dicho a mis hijos todo ese sufrimiento que pasé”.
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