Lucydalia Baca Castellón
Mientras esperan el anuncio oficial del plan de reconversión que aprobó el Gabinete de Producción la semana pasada, representantes de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic) y de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG) llaman al sector a implementar un plan de manejo y atención de los cafetales para evitar que la incidencia de la roya se incremente con la llegada de la época lluviosa.
Según Danilo Saavedra, gerente institucional de Funica, implementar el plan requeriría unos 65 millones de dólares y podría ejecutarse a partir del próximo año.
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Según el presidente de la UNAG, Álvaro Fiallos, ante la proximidad del período lluvioso, “con o sin el dinero adecuado” los cafetaleros están obligados a comenzar a hacer buenas podas, medidas de retención de agua y a establecer un buen manejo de las plagas, “que no consista únicamente en aplicar herbicidas o insecticidas, sino un manejo más adecuado”.
La gerente general de la Fundación para el Desarrollo Tecnológico Agropecuario y Forestal de Nicaragua (Funica), María Auxiliadora Briones, explica que por naturaleza al término de la cosecha los cafetos quedan con menos hojas. Eso ha beneficiado la reducción de la incidencia de la roya. Sin embargo, un diagnóstico reciente que realizaron determinó que a pesar de la disminución se mantiene en alrededor del 50 por ciento en cada árbol. En las últimas décadas la incidencia permisible ha sido de hasta del siete por ciento.
Briones y Fiallos advierten que de “no entrar con un plan de manejo fuerte de fertilización y nutrición de la planta”, con la llegada de la época lluviosa será inevitable una explosión mayor de las plagas, que podría provocar daños mayores en la cosecha 2013-2014.
Según cifras del Consejo Nacional del Café (Conacafé) y el Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor) el daño por la roya y la antracnosis provocó una reducción de alrededor de 220,000 quintales en la cosecha 2012-2013, que podría alcanzar los 1.7 millones de quintales de los 1.9 millones de quintales previstos inicialmente.
Confían en que la implementación de planes de manejo adecuado, junto a las capacitaciones que se están impartiendo en las zonas afectadas por las enfermedades, eviten un incremento de la incidencia de las plagas para prevenir daños mayores a la caficultura.
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