WASHINGTON/AFP/EFE
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) advirtió ayer a la Organización de Estados Americanos (OEA) contra un “estrangulamiento financiero”, si los cancilleres del organismo regional deciden hoy, en asamblea extraordinaria, que la CIDH no reciba donaciones de países fuera de la región.
El financiamiento de la CIDH es el punto de discordia entre los 34 miembros activos de la organización, que hoy cerrarán el proceso de reformas de la CIDH. Países críticos del organismo como Ecuador, Venezuela, Bolivia y Nicaragua están en desacuerdo con un proyecto de resolución que permite la financiación fuera de la región hasta tanto la OEA pueda dar todos los fondos y supedita a la entrega de recursos que todas las relatorías del ente tengan las mismas capacidades.
El presupuesto anual de la CIDH es de 9.5 millones de dólares, la mitad aportado por la OEA, un tercio más de donaciones fuera de la región y el resto de aportes de países americanos. Pero la relatoría de la Libertad de Expresión, por ejemplo, criticada por Ecuador y Venezuela, se financia exclusivamente con donaciones, casi la mitad de Europa.
“Si a la relatoría no le permiten hoy, tal y como están las cosas, acceder a esos recursos, hay que cerrar esta oficina”, alertó su jefa, Catalina Botero.
“ALBA AL DIABLO”
El excanciller de México, Jorge Castañeda, manifestó ayer en un artículo publicado por el diario Reforma que los cancilleres de la OEA deben “mandar al diablo a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (Alba)” y cerrar el proceso de reformas del Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH) adoptando la propuesta de la CIDH.
Castañeda explica que “de consumarse (…) estas reformas (propuestas por el Alba al SIDH) debilitarán seriamente a la Comisión y facilitarán la tarea a aquellos gobiernos que violan los derechos fundamentales y limitan la libertad de expresión”.
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