Durante esta temporada de calor, de vacaciones, donde la familia viaja a los distintos destinos playeros resulta ser el período en el cual se incrementa el consumo de bebidas alcohólicas en nuestro país. Lamentablemente Nicaragua imita malos pasos de otros países en los cuales el tabaquismo, obesidad y consumo de alcohol son causas de muerte prevenibles. La gente lo sabe pero no limita el consumo de estas sustancias.
Estudios realizados en León y otras partes revelan que la incidencia de consumo de etanol en la población es de veinte por ciento o más, lo cual preocupa a la medicina por las consecuencias de accidentes, violencia, cirrosis hepática, pancreatitis, hipertensión, daño cardíaco, demencia, vómitos de sangre y cáncer.
Uno de cada dos bebedores llegan a presentar problemas persistentes y un diez por ciento adquiere dependencia alcohólica.
El “bebedor con riesgo” es aquel hombre que toma cuatro o más bebidas en una ocasión o consume 14 bebidas por semana. A las mujeres las perjudica más el etanol: esta condición surge cuando ingieren tres bebidas seguidas o hasta siete en una semana.
Detectamos problemática mayor de alcoholismo que es el abuso alcohólico cuando “por culpa del trago” se fracasa en lo que hace (trabajo, estudio, obligaciones) y se continúa consumiendo a pesar de problemas que han surgido: legales, financieros o conyugales. Consume a pesar del daño físico que le produce, siempre quiere beber.
Pero cuando los problemas del alcohol duran más de un año se entra en dependencia alcohólica y se identifica por tres de los siguientes factores: “Aguantar mucho guaro”, sufrir fuertes gomas, dedicar tiempo a conseguir o consumir alcohol, deseo irresistible, abandono de sus responsabilidades y consumo a pesar de los daños físicos y mentales.
Es común que al médico internista algunos pacientes nos pidan recomendemos “algo para limpiar el hígado”. La silimarina más vitaminas especiales (hepasil B complex) protegen las células hepáticas de la toxicidad alcohólica, pero lo mejor continúa siendo la prudencia y consumo responsable del alcohol.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 B