Liberan a ilegales del istmo

El Ejército mexicano liberó a 104 centroamericanos, 91 hombres y 13 mujeres que estaban secuestrados en una casa de la ciudad de Nuevo Laredo, en el Estado de Tamaulipas, informó ayer la secretaría de la Marina Armada en un comunicado.

México/AFP

El Ejército mexicano liberó a 104 centroamericanos, 91 hombres y 13 mujeres que estaban secuestrados en una casa de la ciudad de Nuevo Laredo, en el Estado de Tamaulipas, informó ayer la secretaría de la Marina Armada en un comunicado.

El operativo se realizó el 7 de marzo y fue producto de una llamada anónima en la que se denunciaba que “personas armadas llegaban en vehículos —a esa casa— y bajaban violentamente a otras más de ambos sexos”, indicó la dependencia. El grupo rescatado está conformado por 102 hondureños y dos salvadoreños, y según dijeron, llevaban cuatro días secuestrados.

Alberto Donis, coordinador del albergue para indocumentados Hermanos en el Camino (Oaxaca), fundado por el sacerdote Alejandro Solalinde, expresó ayer vía telefónica que no basta con la liberación de los inmigrantes secuestrados. “Que el gobierno también nos digan dónde están los secuestradores. Muchas veces los secuestros, los asesinatos de los inmigrantes se ejecutan con la complicidad de las fuerzas de seguridad”, aseguró.

El suceso recuerda al ocurrido en agosto de 2010, en el municipio de San Fernando (Tamaulipas, fronterizo con Estados Unidos), donde fueron hallados en un predio abandonado los cadáveres de 72 inmigrantes indocumentados centro y sudamericanos que fueron secuestrados, torturados y asesinados por integrantes del cártel de Los Zetas, según el gobierno.

ASESINADOS

“Cientos de indocumentados son asesinados en su ruta para llegar a la frontera con Estados Unidos cada año y no se registran. Nosotros lo sabemos porque los sobrevivientes vienen aterrorizados y nos cuentan cómo sucedieron esos crímenes en presencia muchas veces de las policías locales”, denunció Donis.

Es el caso, por ejemplo, de un hondureño que la semana pasada sobrevivió al ataque de hombres armados en una estación del tren en Veracruz (vecino de Tamaulipas), que asesinaron a balazos y sin mediar palabra a dos salvadoreños, narró. “A él lo dejaron vivo porque lo suplicó y vino al albergue para que lo acompañáramos a entregarse a las autoridades migratorias para que lo deportaran”, prosiguió Donis.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí