Tras el fallecimiento del presidente venezolano Hugo Chávez Frías, el martes pasado, miembros del Frente Sandinista han manifestado su confianza en que las relaciones de cooperación entre Nicaragua y Venezuela se mantendrán sin cambios. Sin embargo, otros no están de acuerdo y sugieren que se establezca un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambos países, por el bien de la economía nicaragüense.
Para el abogado constitucionalista y experto en temas internacionales, Julio Icaza Gallard, las condiciones tan libérrimas con que se ha manejado la cooperación venezolana —debido a la relación especial entre Chávez y el presidente inconstitucional de Nicaragua, Daniel Ortega— tienen altas probabilidades de cambiar, ahora que Nicolás Maduro ha tomado el poder, porque debido a que él no goza del carisma que tenía Chávez, tendrá mayores presiones internas y estará sometido a controles.
El pasado jueves, el diputado sandinista Jacinto Suárez manifestó que las relaciones se bilaterales se mantendrán como están, porque son los mismos chavistas quienes van a continuar en el poder, y que la propuesta de la oposición para institucionalizar la cooperación es porque ellos quieren repártirsela.
“Hay una posibilidad muy alta de que cambien y tengan que someterse a un nivel mayor de transparencia y control, no de manera inmediata, porque son muchas las cosas que tienen que ordenarse. Los mismos problemas internos de Venezuela van a obligar a Maduro a ordenar la casa y parte de ese desorden es la forma en que se ha manejado la cooperación internacional”, asegura Icaza Gallard.
El experto reconoce que esa institucionalización tiene que pasar por la voluntad política que tenga el Gobierno y esto sería un problema, porque, según Icaza, Ortega no cree en las instituciones ni en las leyes, sino en los gobiernos personales.
El diputado opositor Eliseo Núñez Morales, también cree que los cambios no serán a corto plazo, pero estima que la institucionalización de la cooperación venezolana y la firma de un Tratado de Libre Comercio debería ser prioridad para el gobierno sandinista, porque la sostenibilidad de la economía sin la cooperación venezolana será difícil y si se le suma el tema del comercio pasaría a catastrófica, “y ese comercio se debería poder mantener siga o no siga la cooperación”, dijo.
Para Núñez, la resistencia de los sandinistas a la propuesta obedece a su temor de que los electores perciban que la ayuda se va a mantener independientemente de si el FSLN continúa o no en el poder.
444 millones de dólares exportó Nicaragua a Venezuela en el 2012, ubicando a ese país como el segundo destino de las exportaciones nicas, solo por debajo de Estados Unidos. Se exportó carne, café y azúcar, y todo fue a través de Albanisa.

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