Tania Sirias
Sentada en la puerta de entrada, doña Mercedes abraza fuerte a sus hijas. Uno de sus pequeños lo ha escondido en un horno al fondo del patio. Hace mucho frío. Su humilde finca está ubicada en el cerro Kilambé de Jinotega, en el norte de Nicaragua. Su corazón se acelera cuando la amenazan con quemarle su casa y a sus hijos si no les dice dónde está su esposo Justo Sobalvarro y sus hijos mayores. Se mantiene firme y solo dice: “Mátenme”.
El ruido de los helicópteros rodeando la finca, miembros del Ejército Popular Sandinista (EPS) bajando y apuntando con sus armas son parte de los recuerdos más vívidos de Marcia Sobalvarro, presidenta municipal del Partido Liberal Independiente (PLI) y excandidata a vicealcaldesa de la Alcaldía de Managua en los comicios pasados. “Quien pide guerra es aquel que no la ha vivido”, comenta mientras se acomoda el cabello.
Su padre se había ido por veredas a Honduras con sus hermanos, ya que con el triunfo de la revolución sandinista era común las pasadas de cuentas para aquellos que habían trabajado con el régimen somocista.
“Él (su padre) había sido juez de mesta. Le decían somocista”. Al caer Somoza, su padre decide quedarse en el país y levantar la finca que tenía en el cerro Kilambé.
Sin embargo pasaba más tiempo en la cárcel y siendo perseguido político, razón por la cual doña Mercedes le pide que tome a sus hijos mayores, quienes también eran perseguidos por el EPS y le pide que se vayan por veredas hasta Honduras. “Si te quedás aquí, te van a matar”, le advirtió su señora.
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EN LA MONTAÑA
Transcurrieron los años y el asedio seguía constante para esa mujer, sus hijos y su pequeño nieto. “Anduvimos rodando en casa de tíos y familiares, pero ellos caían presos por ayudarnos”, dice.
En 1985, su hermano el comandante “Rubén” de la Contra les dice que es momento que salgan del país y envía un equipo encabezado por el comandante “Dimas”. Así empieza un periplo de 30 días por los puntos ciegos para irse a Honduras.
“Mi mamá agarró unas bestias, empacó unas galleras, pinolillo y salimos rumbo al exilio. Fue un mes que dormimos a la intemperie y muchas veces bajo la lluvia. Cada vez que pasábamos por un río mi mamá agarraba agua y nos batía un pinolillo y eso era lo único que nos caía en el estómago”, recuerda Marcia Sobalvarro.
Comenta que solo una vez se cruzaron con miembros del Ejército, quienes al verlos avanzar en la montaña comenzaron a “volarles bala”. “Éramos un grupo pequeño, íbamos tres familias y la mayoría eran niños. Al oír los tiros me tiré al suelo con mi hermano menor. Gracias a Dios no nos mataron”, expresa.
EL INGRESO A LA POLÍTICA
Sobalvarro ingresó a la política en el año 1995, luego de regresar del exilio en Honduras, cuando su padre se afilia en el Partido Liberal Constitucionalista (PLC). Trabajaba con Eddy Gómez medio tiempo haciendo los carnés de los afiliados y luego coordinadora de la Juventud Liberal.
En 1996, cuando Arnoldo Alemán gana la comuna capitalina, ella fue la concejal suplente de Alejandro Fiallos. De 2001 al 2004 fue concejal propietaria por el PLC.
En 2006 deja el PLC para ayudar a Eduardo Montealegre en la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN). “En ese tiempo estuve a cargo del bloque norte del país, logrando la organización del partido. Cuando el Movimiento Vamos con Eduardo se une al Partido Liberal Independiente pasé a ser directivo consultivo nacional”, sostuvo.
PONER EMPEÑO
Sobalvarro comenta que algunos creen que la política es un mundo para los hombres, pero todo radica en poner empeño.
“No importa si estás rodeada de hombres. Desde mis inicios en la política me ha tocado trabajar con hombres y sin embargo me hacía escuchar”, dijo Sobalvarro.
Agregó que en la política no importa si la persona es hombre o mujer, sino el trabajo que se realice y que te hagás valer por lo que uno es.
“En algunos casos los hombres te hacen llorar, te hacen botar la gorra, pero creo que es la misma fragilidad que como mujeres tenemos, pero en un momento te das cuenta que sos como cualquier hombre”, opinó.
LEY 50-50
En cuanto a la reforma a la Ley de Municipios, donde se introdujo el derecho a la igualdad de género en los cargos de elección popular, Sobalvarro dijo que es una buena ley que abre espacios a las mujeres, pero lo importante es ir abriendo espacios por méritos propios.
“Muchas mujeres han llegado a ser diputadas, ministras e incluso presidentas sin una ley”, puntualizó Sobalvarro.
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