Gloria Picón Duarte
Hoy inician los preparativos en el Vaticano para elegir al próximo representante de Pedro en la tierra, quien será elegido por 66 cardenales que tienen menos de 80 años, entre ellos algunos señalados de encubrir actos de pedofilia.
El portavoz agregó que a lo largo de la semana en estas congregaciones se ponen sobre la mesa temas destinados a tratar de buscar el perfil ideal del futuro pontífice. Durante estas congregaciones se oficializan las candidaturas.
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Monseñor Silvio José Báez, secretario general de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, indicó el pasado primero de marzo que en el cónclave estarán todos los cardenales en edad de votar y que ninguno será excluido, pese a que algunos han sido señalados de encubrir actos de pedofilia.
“Hay algún cardenal que se ha visto implicado en estos casos y está en el cónclave, la Santa Sede afirmó que todos los cardenales tienen derecho a asistir, que el pecado personal no era impedimento para que fueran. Aquí pudiéramos decir lo que dijo Jesús en el Evangelio: ‘el que esté libre de pecado que tire la primera piedra’, si decimos que no vaya ningún cardenal que tenga pecado, seguramente la Capilla Sixtina estaría vacía, entonces están todos lo cardenales electores que por ley deben estar”, manifestó Báez al ser consultado sobre el tema.
RETOS DEL NUEVO PAPA
Monseñor Báez indicó que los nuevos retos que la Iglesia católica tendrá en el nuevo pontificado en primer lugar es afrontar varios retos, entre ellos el tema de la experiencia de la fe, la evangelización, llevar adelante los lineamientos del Concilio Vaticano segundo y renovar la curia romana.
“El primado de la vida interior de la experiencia mística y espiritual de la fe, creo que una iglesia que no ponga en primer lugar la dimensión espiritual e interior es una iglesia que construye sobre arena”, indicó Báez.
Agregó que en el caso de la evangelización en el primer mundo tendrá que dialogar con una sociedad escéptica, “mayoritariamente con un ateísmo práctico muy extendido, con un racionalismo que afronta y combate las verdades de la fe”.
Mientras que en el tercer mundo la evangelización tendrá que enfrentar el gran problema de la injusticia social, la relación entre fe y opresión, fe y pobreza fruto de la desigualdad económica.
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