El jueves de la semana pasada, irónicamente en vísperas de la celebración del Día Nacional del Periodista y del 87 aniversario de LA PRENSA, un equipo de trabajo periodístico de este Diario fue agredido por un grupo de guardas pertenecientes a una empresa de seguridad privada denominada Tauro Star Sociedad Anónima. Estos individuos, que se movilizaban a bordo de una camioneta, persiguieron a nuestros periodistas, los acosaron y agredieron, trataron de despojarlos de sus equipos de fotografía y vídeo, y los retuvieron contra su voluntad hasta que una patrulla policial se presentó al lugar de los hechos y los llamó al orden.
Los periodistas de LA PRENSA, Rezaye Álvarez, Emmanuel Castro y Germán Miranda, realizaban un reportaje sobre los vehículos que son estacionados ilegalmente en las aceras de las calles, cuando fueron agredidos y retenidos contra su voluntad por los guardas de seguridad de Tauro Star. Los periodistas presentaron la debida denuncia por asedio y agresión, en el Distrito 1 de la Policía de Managua, que al día siguiente abrió el caso a mediación pero el jefe del grupo agresor no se presentó a la cita. De manera que la denuncia y acusación de los periodistas contra sus agresores seguirá su curso esta semana, pues fueron víctimas de actos delictivos que están claramente tipificados en el Código Penal de Nicaragua, artículos 427 y 429, los cuales se refieren a actos para impedir o dificultar el ejercicio de un derecho o facultad constitucional, e impedir mediante violencia o intimidación el ejercicio del derecho a la información.
El periodismo es una profesión de primera importancia para la sociedad y para los ciudadanos, aunque algunos no la valoren debidamente, e inclusive justifiquen los atropellos contra los periodistas y las violaciones al derecho de información y la libertad de expresión.
Las organizaciones internacionales de periodistas y de derechos humanos que velan por el respeto a la libertad de información, llaman la atención acerca de que en no pocos países la seguridad de los periodistas se ve cada vez más amenazada, por quienes desean impedir que se diga la verdad sobre los abusos de poder y demás lacras de la sociedad actual. Agresiones que no solo son cometidas por funcionarios de los poderes públicos, sino también por grupos de interés privado, como ha sido el caso de los periodistas de LA PRENSA que fueron víctimas de los guardas de la empresa de seguridad Tauro Star SA.
En realidad, el ejercicio del periodismo siempre ha sido una profesión de alto riesgo. Quienes se dedican profesionalmente a contarle al público la verdad de lo que ocurre en la sociedad, siempre son amenazados por sectores, grupos e individuos de poder que se empeñan en ocultar sus actos dañinos. En algunos países incluso se asesina a los periodistas, y no solo a corresponsales de guerra en lugares de conflicto. Afortunadamente en Nicaragua no se llega a esos extremos con frecuencia, pero si agresiones como la que sufrieron el jueves pasado los periodista Álvarez, Castro y Miranda quedan impunes, los enemigos de la libertad de prensa y de los periodistas se pueden sentir animados a cometer actos agresivos mucho más graves.
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