Edgard Rodríguez C.
La variedad de recursos del nicaragüense Vicente Padilla, igual que su potencia y control, fueron mostrados ayer por la madrugada en Fukuoka, Japón, mientras los Halcones locales caían 10-8 ante el equipo de Cuba, que mañana debuta en el Clásico Mundial del Beisbol.
Es la segunda vez que Padilla lanza en un juego con los Halcones. Antes lo hizo en uno interescuadra, en el que lanzó dos entradas con una carrera sucia y dos hits.
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Padilla lanzó dos entradas sin carreras, con un hit y un ponche, en una faena sólida dentro de un partido que luego fue controlado por los bateadores. Sin embargo, quedó constancia de su buena condición física y de la probabilidad de un buen desempeño con los Halcones.
“Me sentí en buenas condiciones. Fui capaz de lanzar de manera cómoda y creo que logré buenos resultados”, dijo Padilla, quien mezcló disparos de hasta 94 millas, con otros a 52, como la “eephus pitch” que usó en par de ocasiones para retirar dos tandas de antillanos.
En el partido, jugado a las 6:00 de la tarde en Japón (4:00 a.m. en Nicaragua), Padilla inició con ponche al primer bateador, Guillermo Heredia, antes de resolver en rola al shortstop a Alexei Bell y en batacito a sus manos a Yulieski Gourriel, para un despegue perfecto.
Y mientras su oponente Wilbert Pérez salía de los Halcones también en el primer inning, Padilla regresó a la colina en el segundo, donde admitió hit de José Dariel Abreu, después de haber dominado a Frederich Cepeda en elevado profundo al jardín izquierdo.
Los últimos dos outs fueron también cómodos. Alfredo Despeigne elevó al bosque derecho y José Miguel Fernández al short, para cerrar su labor sin problemas y luego fue felicitado por sus compañeros en el dogout, mientras era relevado y quedaba sin decisión.
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