Hoy primero de marzo se conmemora en Nicaragua el Día Nacional del Periodista, el cual fue instituido en el año 1964 mediante decreto-ley dictado por el Congreso Nacional y ratificado por el entonces presidente de Nicaragua, doctor René Schick Gutiérrez.
El primero de marzo fue escogido como la fecha de celebración anual del Día Nacional del Periodista, en recuerdo de que un día como ese, en 1884, se publicó en el país por primera vez un periódico cotidiano, el Diario de Nicaragua, después llamado Diario Nicaragüense, por iniciativa y bajo la dirección del periodista, político liberal y militar nicaragüense Rigoberto Cabezas Figueroa.
Al salir a luz por primera vez, el Diario de Nicaragua se proclamó como un periódico “del pueblo y para el pueblo”, asumiendo el compromiso de defender a los ciudadanos “contra cualquier ataque desautorizado y enfrentándose al poder, si desgraciadamente traspasa el límite de sus atribuciones”. Y así actuó aquel histórico diario hasta su desaparición en julio de 1893.
Mucho ha cambiado el perfil del periodista desde los tiempos de Rigoberto Cabezas y aún desde que se instituyó, en 1964, el Día Nacional del Periodista. El original y antiguo periodista de vocación, ilustrado pero empírico y generalmente autodidacta, fue reemplazado casi en su totalidad por el periodista académico, también de vocación pero formado básicamente en las escuelas universitarias. Y sobre todo cambiaron totalmente las herramientas de trabajo del periodista, como consecuencia de la asombrosa revolución tecnológica, en particular en el ámbito de las comunicaciones, que ha transformado radicalmente la cultura de la sociedad, las prácticas profesionales y los hábitos personales.
Sin embargo, lo que no ha cambiado ni puede cambiar es la esencia del periodismo y la naturaleza del periodista. El compromiso de Rigoberto Cabezas proclamado en 1884, de practicar un periodismo “del pueblo y para el pueblo”, defender a los ciudadanos y enfrentarse al poder “que traspase el límite de sus atribuciones”, tiene ahora la misma vigencia que tenía en aquella época. Y la seguirá teniendo para quienes quieran ejercer de manera honrosa la función de periodista, independientemente de las dificultades, amenazas y peligros que tengan que afrontar. Es decir, como lo practicó el periodista más emblemático de Nicaragua y ejemplo internacional del periodismo genuino, el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.
Como ha apuntado el filósofo y periodista español Fernando Savater, el periodista fue, es y tiene que seguir siendo “un espía al servicio del ciudadano. No aplica solo una técnica, sino principalmente una ética y una estética de la transmisión de la verdad. La información es lo que un ciudadano tiene derecho a conocer y puede exigir”. En esa misma línea, el periodista polaco de proyección internacional fallecido hace seis años, Ryszard Kapucinski, aseguró que “periodista es el que no muestra tan solo a las cucarachas en el piso, sino que señala dónde se esconden”. Mientras que el siempre bien recordado papa y ahora beato Juan Pablo II, expresó que “la verdad y la solidaridad son dos elementos claves que permiten a los periodistas convertirse en promotores de la paz”.
Vale la pena reflexionar sobre el compromiso que implican esos conceptos, diversos pero complementarios, hoy que celebramos el Día del Periodista de Nicaragua.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A