Saúl Martínez
Por tercera ocasión se suspendió el mediodía de ayer el juicio en contra de un ciudadano de apellido Pavón, de 54 años, acusado de presuntamente haber violado a dos hijas y dos hijastras, acción que ejecutaba, según la acusación, bajo amenazas.
Las víctimas, que viven en el reparto Divino Niño, al norte de la ciudad de Chinandega, tienen el contrapeso de algunos vecinos que defienden al reo y lo señalan de conducta intachable.
Ayer, al conocer que nuevamente se suspendió el juicio, las víctimas junto con miembros de Jóvenes que Creen en Otros Jóvenes se abrazaron impotentes ante lo que consideraron una injusticia.
[/doap_box]
Las cuatro víctimas de 29, 25, 19 y 15 años, junto con la madre, acompañadas del grupo Jóvenes que Creen en Otros Jóvenes y representación de La Casa del Joven Voluntario, se apostaron frente al complejo judicial en horas de la mañana para exigir justicia.
En el sitio se advertían mantas con mensajes de No al Abuso Sexual y Justicia, además de altavoces por donde se escuchaban mensajes para los operadores de justicia.
El juicio se suspendió porque el juez Diógenes Dávila, del Juzgado de Distrito Segundo Penal de Juicio, solicitó a la Fiscalía mayores pruebas en un plazo de diez días.
VÍCTIMA INDAGÓ
La mayor de las víctimas, la joven de 29 años, relató que fue abusada desde los 7 años por su padrastro, violencia que se extendió hasta los 16 años.
Ella regresó del extranjero en diciembre para pasar vacaciones y fue cuando conoció de los abusos en contra de su hermana y supo que sus otras dos hermanas —por parte de madre— eran víctimas de su propio padre.
Decidieron no callar más y denunciar al individuo el 6 de enero pasado.
“Yo solo le pedía dirección a Dios; sé lo que es ser violada. Ese sinvergüenza no tuvo pudor para violar a sus propias hijas como me lo hizo a mí, que pague por lo que ha hecho”, gritaba la muchacha.
El reo, que ingresó al complejo judicial bajo resguardo policial, en todo momento ocultaba su rostro entre la camisa y asimismo lo hizo al salir del sitio con sobrada protección policial para evitar que lo lincharan.
Ruth Aguilera es una joven que pedía justicia a favor de las muchachas abusadas. Dijo que le costaba creer que los abusadores se encuentran en el mismo entorno familiar.
Ver en la versión impresa las páginas: 7 A