Muchos están desilusionados del mundo político de hoy, de todos los modelos imperantes, de la cultura política actual, porque sobresale ampliamente el sentido individualista de la persona.
Se sobrepone siempre el interés personal. Todos esperan un trozo del pastel que se reparte entre unos pocos y en el cual todos desean probar la porción mayor, esperando siempre lo “que me toca a mí”. Olvidan que para trabajar por el país se debe hacer con vocación de servicio y entrega, y no esperando por un puesto que le otorga su partido político, gracias a la supuesta lealtad que se ganan con guardar silencio frente a los actos impropios y desleales que las cúpulas cometen, incluso sobre su propio principio de transparencia, olvidando su sentido de ética y moral, callando, expulsando y desconociendo a los propios miembros de la organización que alzan la voz cuando se comete todo tipo de barbaridades, atropellos y violaciones a nuestros derechos.
Como vemos, la idea central de los políticos tradicionales actualmente es “su interés particular” y no de quienes los eligen. Paradójicamente, quien elige es el menos escuchado y el menos tomado en cuenta. Al parecer la tendencia es servirse del pueblo y no servirle. Es precisamente esta actitud lo que ha llevado a la actividad política de nuestro país a tal degeneración, a tal punto de desaprobación, que la acción política-partidaria es detestada por la gran mayoría de los nicaragüenses.
La principal actividad del ser humano es la de relacionarse con sus semejantes y su entorno de manera racional y respetuosa. Es la capacidad de discutir con el solo fin de conseguir un punto de consenso, donde puedan salir a la luz todos aquellos conflictos que aquejan su diario vivir, sobre todo de ser capaces de encontrar las soluciones para poder existir de manera digna y tolerante.
Dado este motivo, hemos unido nuestras voluntades, un grupo de personas, jóvenes, hombres y mujeres que pretendemos dar un giro en 180 grados al modelo y la forma tradicional de hacer política, aquella que acostumbra a girar en 360 grados, como ya sabemos, para llegar al mismo punto y seguir exactamente igual.
Pretendemos a través de nuestro grupo que hemos llamado “Nicaragua Primero”, integrar a los diferentes cuadros intermedios de distintos lugares de nuestro país, para hacer una política participativa, donde todos sean escuchados y las soluciones tomadas en consenso, siempre mirando al interés común, no al particular, llamando a la unidad y al compromiso.
Debemos ser capaces, hoy y no mañana, de poder mirar el futuro de manera responsable, tenemos generaciones jóvenes que no pueden seguir el legado de un pasado que se cimenta en el resentimiento, el odio y la frustración. Por muy doloroso que haya sido debemos contribuir a mejorar nuestra nación y restablecer los lazos de unidad. No perdemos nada con intentarlo, al contrario, se enaltece nuestra capacidad de ser dignos de vivir la vida que hoy gozamos.
Debemos ganar esta gran batalla contra la ignorancia, contra la injusticia, contra la corrupción, y hacer de la actividad política lo que debió haber sido siempre: poner a Nicaragua primero. El espacio donde todos contribuyamos a mejorar nuestro amado país, no solamente a través del voto, sino a través de una participación activa desde las bases, donde se premie la capacidad y no la afinidad por amistad y compromisos preadquiridos, donde la capacidad y la vocación por el servicio público sea el punto de referencia para quienes tomen la responsabilidad de guiar a Nicaragua al éxito.
Si revaloramos nuestra familia y nuestras vidas fortaleceremos nuestra sociedad y todos los grupos intermedios que en ella se cobijan, sin importar su color político, su clase social, su etnia, o su religión. Primero la unidad como nación, luego la lucha por lo que nunca hemos tenido: una libertad real, una vida digna, un futuro alentador, por aquellos que vienen pero sobre todo por aquellos que ya han entregado su vida por la libertad, al desarrollo, al crecimiento, a la enseñanza a la construcción del país que hoy tenemos. Falta mucho por construir, pero jamás debemos olvidar a aquellos hombres y mujeres que han entregado su vida por la libertad de Nicaragua.
Por eso gritamos desde un rincón del alma un llamado a la unidad, a la conciencia. Pensemos que si alguna vez logramos mirar todos hacia el mismo fin y remamos hacia el mismo puerto, la corriente se tornará a nuestro favor y un día podremos sentirnos orgullosos de nuestros actos, y podremos sentirnos dignos de haber vivido la vida que Dios nos ha encomendado.
Desde el fondo del alma, hagamos que valga la pena tanto sacrificio pasado, tanto sacrificio presente. Hagamos que valga la pena vivir. Hagamos que valga la pena luchar por una patria en libertad democracia y justicia social, digna de ser todo eso. Que no haya más rencor ni odio entre hermanos. Estamos por sobre las pugnas de izquierda y derecha. Queremos una Nicaragua nueva, unida, más justa e igualitaria.
Hagamos desde hoy un gran esfuerzo, no olvidemos que nuestra bandera es una sola y que tiene un hermoso escudo, que significa igualdad. También indica la rectitud de nuestra Patria y de nuestras instituciones, a la que deben ajustar su conducta todos los ciudadanos. No olvidemos a nuestra gente trabajadora. ¡Nicaragua primero! La autora es Diputada Suplente BDN. Secretaria Departamental del PLI en Nuev A SEGOVIA.
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