Las condiciones económicas de la viabilidad del INSS

Paul Samuelson, el conocido Premio Nobel de Economía, demostró hace ya varias décadas que un sistema de seguridad social solidario o de reparto no carece de una tasa de retorno económico real. Más aún, demostró que esta tasa de retorno, dado el coeficiente de cotización, es igual a la tasa de crecimiento del empleo más la tasa de crecimiento de los salarios reales, como reflejo del ritmo de crecimiento de la productividad.

Adolfo Acevedo Vogl 

Economista

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Paul Samuelson, el conocido Premio Nobel de Economía, demostró hace ya varias décadas que un sistema de seguridad social solidario o de reparto no carece de una tasa de retorno económico real. Más aún, demostró que esta tasa de retorno, dado el coeficiente de cotización, es igual a la tasa de crecimiento del empleo más la tasa de crecimiento de los salarios reales, como reflejo del ritmo de crecimiento de la productividad.

La implicación es que en un sistema solidario, en el que el pago de las pensiones de la generación en edad de retiro depende, de manera fundamental, de los aportes de la generación activa, el crecimiento del empleo y de los salarios reales resultan ser los elementos cruciales para el buen funcionamiento de la seguridad social.

Lo anterior significa que el futuro de los regímenes solidarios no es independiente del estilo o patrón de desarrollo económico del país. Su viabilidad precisa de un estilo de desarrollo dinámico, equitativo y sostenible, capaz de generar un empleo decente y bien remunerado, de creciente productividad, para los y las nicaragüenses en edad de trabajar, lo cual permitiría, además, aprovechar las posibilidades que brinda el actual proceso de transición demográfica.

La única opción posible para lograrlo es promoviendo, por todos los medios disponibles, un proceso dinámico de cambio estructural de nuestra economía. El proceso de cambio estructural implica un proceso de incesante diversificación de la estructura productiva, mediante el cual se van implantando nuevos sectores, incluyendo de forma creciente los intensivos en tecnología, y la estructura económica se va tornando más densa, compleja y diversificada. Como resultado hay un rápido aumento de la tasa de crecimiento de la productividad media de la economía.

El cambio estructural tendría como dimensión central la transformación de la estructura del empleo. Lo fundamental sería que los dos millones de jóvenes que estarán arribando a la edad de trabajar en los próximos 15 años, con base en este proceso, encuentren empleos en actividades de productividad cada vez más elevada, y estén debidamente calificados para desempeñarlos.

Este cambio en el patrón de crecimiento y generación de empleo, a través del proceso de cambio estructural, resulta apremiante porque, a mediados de siglo, nuestro país puede llegar al mismo estadio en el proceso de envejecimiento de la población que los países desarrollados en la actualidad.

Dado que la población está envejeciendo más rápidamente que en los países desarrollados, nuestro país tendrá menos tiempo para adaptarse a las consecuencias de este fenómeno, además de que el proceso de envejecimiento se produce a niveles de desarrollo socioeconómico más bajos.

Aumentar con rapidez el producto per cápita a lo largo del tiempo es la única manera en que las personas económicamente activas puedan sostener la creciente carga relativa de adultos mayores, cuyo número aumentará en las próximas seis décadas casi un 600 por ciento, mientras la población total apenas aumentará en 38 por ciento.

Solo así se podrá asegurar que en todo momento existan bienes y servicios en cantidad suficiente para sostener al número de adultos mayores en rápida expansión, mejorando incluso su nivel de vida, sin comprometer el propio sustento y el nivel de vida de los económicamente activos.

La necesidad de soportar la seguridad social con un adecuado crecimiento del producto bruto per cápita se acentúa al máximo cuando el país enfrenta la perspectiva de arribar en pocas décadas a la fase de envejecimiento Al arribar a este momento, el nivel de consumo per cápita de los trabajadores activos, y de la masa creciente de los adultos mayores, dependerá del nivel que haya alcanzado para entonces el producto per cápita del país.

Pero el crecimiento del producto per cápita depende a su vez de la tasa de ocupación global, que ha estado aumentando a resultas del bono demográfico, por un lado, y por el otro depende del crecimiento de la productividad. En el caso de nuestro país, lo que ha estado constriñendo el crecimiento del producto per cápita es, precisamente, el estancamiento y/o declinación de la productividad media del trabajo.

En efecto el PIB por habitante de Nicaragua aumentó a una tasa promedio anual de 1.7 por ciento como promedio anual entre 1990 y 2009, la cual se explica por una tasa de crecimiento de la relación global ocupados/población de 1.6 por ciento promedio anual y por un crecimiento de la productividad del trabajo de apenas un 0.1 por ciento promedio anual.

Si la productividad del trabajo hubiese crecido a una tasa del 4.4 por ciento promedio anual, el PIB per cápita hubiese crecido a una tasa promedio anual del 6 por ciento, similar a la observada por Corea del Sur en el periodo 1960-2008.

Debido a que se estima que la relación entre la población económicamente activa y la población total crecerá a un ritmo de solo 0.5 promedio anual en los próximos 50 años, la productividad del trabajo debía incrementarse a una tasa promedio anual de 5.5 por ciento para reproducir el éxito de Corea del Sur, en términos de multiplicar por 18 su PIB por habitante.

Este objetivo es realmente ambicioso, dado que la productividad, como hemos visto, apenas se incrementó a una tasa de 0.5 por ciento promedio en las últimas dos décadas.

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COMENTARIOS

  1. angela
    Hace 14 años

    Creo que la nueva reforma al INSS no busca el beneficio de los ciudadanos y menos de los ancianos, la cálidad de vida a menguado y la economia en los hogares no esta bien, con los cambios actuales al codigo de la familia lo que se esta buscando en desligar responsabilida con los ancianos y en un futuro sercano no pasarles su pensión, creo actualmente con dificultad se llega a los 60 años, asi que es una locura y abuso con los asegurados.

  2. Descarados y corruptos
    Hace 14 años

    Lo incomprensible es k mientras se escribe o dice bellezas sobre un tema, se depende de la corrupción. Los cognotados economitas: N. Avendaño, A. Acevedo y R. Vallecillo, han estado asesorando a Roberto López del INSS, y publicamente entran y salen del edificio INSS en los últimos días. Esto, en un intento por hacer del seguro la Z huaca de los prodigiosos funcionarios públicos que han pasado por ahí. Lo mismito k con la Ley de «concertación tributaria» Arto. 196 = bancos no pagan impues

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