Durante cinco años la periodista independiente cubana Yoani Sánchez solicitó insistentemente al régimen comunista de La Habana, que le extendiera su pasaporte y le permitiera viajar al extranjero. Pero solo hasta ahora, en virtud de la reforma migratoria vigente desde el 14 de enero del presente año, por fin Yoani recibió su documento de viaje el lunes 11 de febrero y pocos días después emprendió una gira de trabajo que comenzó en Brasil y la llevará por más de diez países de América Latina y Europa, además de Estados Unidos.
El derecho de tener un pasaporte, salir de su país y volver a entrar cuando quiera, es un derecho humano elemental establecido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y reconocido en las constituciones de todos los países civilizados. Y en todas partes se respeta ese derecho sagrado, menos en los países totalitarios.
En Cuba es hasta este año que se permite, en general y mediante una ley secundaria, que los cubanos puedan salir de la inmensa cárcel que es ese país desde hace 54 años. Pero el gobierno totalitario se ha reservado la facultad arbitraria de decidir qué cubano puede obtener su pasaporte y viajar al extranjero, y quién no lo puede hacer. Por ejemplo, no pueden salir libremente de Cuba los deportistas y artistas destacados, los militares, los científicos y los profesionales que el régimen califique como estratégicos, así como los disidentes o personas identificadas como opositoras al régimen comunista.
A Yoani Sánchez el gobierno castrista le concedió su pasaporte y la dejó salir de Cuba hacia el mundo libre, a pesar de que es crítica severa del sistema comunista, no por una graciosa generosidad de su majestad, Raúl Castro, sino más bien por una conveniencia política del régimen. Sin embargo, aún en la libertad que goza Yoani estando en el extranjero, visitando países que no son totalitarios aunque algunos tengan gobiernos de izquierda, como es el caso de Brasil, ella no se puede escapar del acoso del régimen comunista. Desde antes de que llegara a Brasil, a principios de esta semana, la revista brasileña Veja informó que la Embajada de Cuba en Brasilia estaba planeando una campaña de desprestigio contra Yoani Sánchez y que incluso, agentes de la policía de seguridad cubana habían llegado al país para seguirle los pasos.
A eso se debe que en Google haya más de 300 mil entradas con mensajes sobre la gira de Yoani que en su gran mayoría son difamatorios y muchas veces repetidos. Y eso es lo que explica también la presencia y la acción de turbas comunistas agresivas contra Yoani a su llegada a Brasil, lo mismo que el violento boicot a su presentación en un acto público en la ciudad de Bahía. Y probablemente en otros lugares a donde vaya en su gira por el mundo libre, las turbas fascistas de izquierda la hostigarán y tratarán de boicotear su denuncia de la opresión comunista y silenciar su clamor de libertad.
Los comunistas que están en el poder siempre se han jactado de que su brazo represivo y punitivo es largo y llega muy lejos. Es cierto. Durante esta gira la valiente periodista cubana hasta podría ser víctima de algún atentado criminal. Por eso es que las autoridades de los países que Yoani está visitando, han dispuesto garantizarle una apropiada protección personal.
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