Los asistentes extranjeros a la inauguración del IX Festival Internacional de Poesía de Granada, se deben haber quedado estupefactos al saber que el Gobierno de Nicaragua se negó a respaldar ese gran esfuerzo cultural que proyecta internacionalmente al país de Rubén Darío en la más hermosa de sus expresiones, como es la cultura poética. Los extranjeros, decimos, porque los nicaragüenses conocemos muy bien la mezquindad política y por lo tanto “cultural” del régimen orteguista.
Fue el propio presidente honorario del Festival de Poesía, el Embajador del Reino de España en Nicaragua León de la Torre Krais, quien con palabras diplomáticas pero muy claras dio a conocer a los asistentes a la inauguración del gran evento cultural granadino, la información sobre la injustificable actitud gubernamental. “Lamento que, por motivos que se me escapan, el Gobierno no nos haya querido apoyar en la organización de este festival”, se lamentó el diplomático hispano, a quien se le debe reconocer el mérito de que ha asumido con gran dedicación y entusiasmo la promoción del Festival de Poesía de Granada , que incluso gracias a él es candidato al prestigioso Premio Príncipe de Asturias. Junto al Embajador De la Torre, el poeta granadino Francisco de Asís Fernández, presidente del Festival, pidió la asignación de una partida presupuestaria oficial permanente para ese evento cultural anual, e igual que el diplomático español también apeló a un mayor respaldo de la empresa privada.
Pero aunque el embajador hispano dijo que se le escapaban los motivos por los cuales el Gobierno se negó a apoyar el festival poético de Granada, los mencionó indirectamente al indicar que “la cultura es un vector esencial del desarrollo, porque ayuda a formar ciudadanos más libres” y “ayuda a abrir y ampliar las mentes”. Lo cual es todo lo contrario de la política “cultural” fascistoide del régimen orteguista, que pretende imponer un pensamiento oficial único y convertir en siervos a los ciudadanos.
En realidad, es obvio que la mezquindad del Gobierno con el Festival Internacional de Poesía de Granada se debe a que la edición de este año fue dedicada al poeta Ernesto Cardenal, quien fuera ministro de Cultura en la dictadura sandinista de los años ochenta pero ahora es un acérrimo crítico, desde posiciones de izquierda, del régimen de Daniel Ortega y su pareja cogobernante.
El poeta Cardenal es sin duda un personaje controversial y sus opiniones políticas no son del agrado de la pareja gobernante. Pero tampoco son compartidas por muchos nicaragüenses que nada tienen que ver con el Gobierno o son sus adversarios. Además, no es por sus posiciones políticas y sus convicciones ideológicas, que la presente edición del Festival Internacional de Poesía de Granada le ha sido dedicada a Ernesto Cardenal, sino por los méritos poéticos que se le reconocen dentro y fuera de Nicaragua.
En todo caso, independientemente de a qué poeta se le dedique el festival de Granada, este es un excepcional evento cultural nacional que mucha fama de la buena le da a Nicaragua. Lo cual no lo pueden apreciar los actuales gobernantes, cegados como están por la soberbia y la arrogancia que precisamente los mismos poetas del mundo reunidos en Granada, llamaron a enterrar.
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