Muere obispo emérito de Jinotega

El obispo emérito de Jinotega, monseñor Pedro Lisímaco Vílchez Vílchez, falleció a las 8:15 de esta mañana en el hospital Victoria Motta, donde había sido trasladado de urgencia ayer por la tarde debido a una enfermedad que lo aquejaba desde hace meses. Media hora después de su muerte las campañas de la catedral San Juan de Jinotega sonaron en señal de duelo.

Félix Rivera

Corresponsal / Jinotega

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El obispo emérito de Jinotega, monseñor Pedro Lisímaco Vílchez Vílchez, falleció a las 8:15 de esta mañana en el hospital Victoria Motta, donde había sido trasladado de urgencia ayer por la tarde debido a una enfermedad que lo aquejaba desde hace meses. Media hora después de su muerte las campañas de la catedral San Juan de Jinotega sonaron en señal de duelo.

Vílchez, de 83 años, fue obispo de Jinotega desde el seis de septiembre de 1984 hasta el 24 de junio del 2005, cuando entregó la diócesis al actual obispo de la ciudad, Carlos Enrique Herrera Gutiérrez.

El obispo, que fue declarado ciudadano distinguido de Jinotega en un homenaje realizado el 6 de febrero de este año por Alcaldía de esta ciudad, será enterrado en la capilla de Guadalupe, construida por el actual párroco de Wiwilí, Carlos Francisco Blandón.

El entierro, que está planeado para el miércoles o jueves de esta semana, será realizado de acuerdo con el derecho canónico en el artículo 1,242, inciso quinto, que plantea que en las iglesias no deben haber cadáveres enterrados, a no ser que se trate de un romano pontífice, cardenales u obispos diocesanos o eméritos.

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