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La estrella de Beasts of the Southern Wild, Quvenzhane Wallis, es una actriz con un talento, aplomo y madurez que no corresponden con sus años. Tenía apenas 5 cuando audicionó y 6 cuando interpretó el papel de Hushpuppy, una pequeña de fuerza e ingenio feroz que vive con su padre en una sórdida ciénaga de Luisiana conocida como La Bañera. Era una niña más de la cercana Houma, Luisiana. Nunca había actuado y dijo que tenía un año más para que los productores la consideraran.
Ahora, a los 9 años, Quvenzhane (se pronuncia Cuvanzuney), es la actriz más joven que haya sido nominada a un Óscar. En total, “Beasts” se medirá por cuatro premios en la ceremonia del 24 de febrero, incluyendo mejor película.
Aunque su presencia es innegable, su nominación lleva a preguntarse: ¿Cuán joven es demasiado joven para competir por un Premio de la Academia, el máximo honor de la industria del cine que ha eludido a aclamados actores con décadas de experiencia? ¿Es una niña realmente capaz de actuar con destreza o son estas actuaciones reflejo de un instinto asombroso? El director Benh Zeitlin no cree que 9 años sean demasiado poco para recibir honores.
Zeitlin, quien con su ópera prima compite por el Óscar al mejor director, elogió a Quvenzhane por el increíble sentido de identidad que mostró desde el principio.
La persona más joven que haya ganado un Óscar sigue siendo Tatum O'Neal, quien a los 10 años recibió el premio a la mejor actriz de reparto por Luna de papel, de 1973.
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