Wendy Álvarez Hidalgo
Los precios de los alimentos experimentaron un comportamiento atípico en enero pasado. Es un mes donde el mercado está dominado por la demanda de productos escolares, por ejemplo, pero aún así los precios de los alimentos se incrementaron. ¿Qué factores incidieron? La puesta en marcha de la nueva Ley de Concertación Tributaria y la falta información adecuada por parte del Gobierno sobre el gravamen a cinco productos alimenticios atizó la especulación, señalan economistas.
El catedrático de la Universidad Centroamericana (UCA), Luis Murillo, afirma que el Impuesto al Valor Agregado (IVA) que se aplicó a cinco productos de la canasta básica (carne de res y pollo, arroz, azúcar y café), si bien no son de consumo generalizado, sí forman parte de la dieta nacional de una parte de la población, principalmente de clase media.
Para Murillo el problema no fue que se haya aplicado impuesto a esos productos, sino que hizo falta por parte de las instituciones de Gobierno vinculada a la producción y comercio, una campaña de información sobre el tipo de alimento que se estaba gravando. Eso favoreció a la especulación, advierte.
La nueva Ley de Concertación Tributaria, Ley 822, sin embargo, es clara al referirse al tipo de cada producto que debe ser gravado. El arroz, por ejemplo, está sujeto a una aplicación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) si el grano es entero, mayor a la calidad 80/20, es decir que solo la categoría 96/4 pagará el impuesto.
Araúz explica que debido a que las empresas deberán “desprenderse de recursos financiero y que deberán ser entregados en marzo (mes límite para liquidar el periodo fiscal) al Estado”, algunas de estas se verán obligadas a buscar recursos mediante ajustes en los precios de los alimentos, en detrimento de la economía familiar.
El problema, según Aráuz, es que luego de que ese flujo de capital se traslade a las arcas del Estado, estas necesitarán “apalancar” recursos para usarlo como capital de trabajo para lo que resta del año, y una de las alternativas sería buscar liquidez vía precio, que ya se sintió en enero.
“Es una situación objetiva, pues el financiamiento en Nicaragua es caro y costoso para financiar un periodo estacional difícil después del mes de abril de 2013”, apunta.
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Pero no a todo tipo de presentación o empaque de este tipo de arroz se le debe aplicar retención. En el artículo 89 del reglamento de la Ley 822, referido a las exenciones objetivas, se aclara que el grano es gravable solo si se vende en bolsas menores o iguales a 50 libras.
También se afectó al azúcar, pero aquellos tipos que son considerados como especiales, como el endulzante refinado. En el caso del café, la ley ordena aplicar el IVA solo a las presentaciones del grano molido con grado de pureza o mezcla superior a 80 por ciento. Generalmente este tipo de producto se vende en supermercados.
La carne de res, pollo y cerdo también está sujeta a aplicación de impuesto, siempre que estas sean procesadas, tales como los embutidos o envasados industrialmente. También los filetes de carne de res y la pechuga de pollo.
ESPECULACIÓN
Murillo, señala que aunque el Gobierno justificó la medida de gravar con impuesto a los cinco productos antes mencionados, aduciendo que eran “considerados como suntuarios, razón por la cual no son de consumo masivo”, lo cierto es que no se tomó en cuenta varios efectos que esto traería de forma inmediata en el mercado nacional.
“Por lo general la mayor parte de los intermediarios nacionales, y quizás el resto de actores en cada eslabón de la cadena productiva, aplican expectativas negativas de carácter especulativo difundiendo la idea de que la afectación del aumento de impuestos afecta a todos los productos y recordemos que al estar casi destrozadas las cadenas productivas, estas son dominadas por esos intermediarios que quieren sacar una sobreganancia”, apuntó.
Además considera que hizo falta por parte del Gobierno un “buen sistema de comunicación que diera a conocer (las medidas) y creara en los consumidores un claro conocimiento de que la afectación de la reforma no tendría que afectar al resto de precio de los productos”.
De hecho, en enero la inflación —que mide el comportamiento de los precios de los alimentos y servicios básicos— se aceleró respecto al mismo mes del año pasado (0.13 por ciento), al situarse en 1.19 por ciento, según el más reciente informe del Banco Central de Nicaragua (BCN).
“Al estar en un sistema económico de mercado en el que rige la ley de la oferta y la demanda adicionado a un sistema regulatorio laxo, es romántico esperar que los intermediarios no aprovechasen la oportunidad de obtener mayores ganancias propias sin importar la afectación y el deterioro que ha tenido el poder adquisitivo del nicaragüense en esta primera parte del año”, sostiene Murillo.
ELIMINAN ISC A MÁS DE 400 PRODUCTOS
Y mientras a cinco productos frecuentes en la dieta nacional se impuso carga, encareciéndolos para el consumidor, una partida de casi 432 mercancías importadas se les eliminó el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) con la Ley 822.
De ahí el cuestionamiento del presidente ejecutivo del Instituto Nicaragüense de Investigaciones y Estudios Tributarios (Iniet), Julio Francisco Báez, que plantea ¿por qué el champú para perros no paga IVA mientras que el café y el arroz sí pagan 15 por ciento de dicho impuesto?
Entre los productos que ahora gozan de cero impuesto o desgravación gradual figuran por ejemplo las peras, arvejas, ciruelas, espárragos, fresas, maíz dulce, garbanzos, curry, té negro, cerezas, algunos productos alimenticios enlatados, artículos de uso para la construcción y el hogar, textiles, entre otros.
En el caso de arroz precocido, por ejemplo, el ISC se irá reduciendo gradualmente hasta quedar en cero en 2016. Toda la lista aparece detallada en el anexo II de la Ley de Concertación Tributaria .
El experto fiscal de la consultora García & Bodan y exsubdirector de la Dirección General de Ingresos (DGI), Melvin Estrada Canizales, menciona que este proceso de eliminación de impuesto forma parte en algunos casos de los compromisos que adquiere Nicaragua con otros países en el marco de Tratados de Libre Comercio.
Cree que esto tendrá un impacto en el consumidor final porque en la práctica debería llegar a menor precio, aunque reconoce que son productos que no son muy demandados por gran parte de los nicaragüenses.
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