Nunca sabremos hasta dón de habría llegado Carlos Estrella, de no haber sido sancionado el año pasado, tras no reportarse a la Selección Nacional de Beisbol, para la serie amistosa con Cuba.
Al momento del castigo, el tirador del Rivas tenía 6-0 y 1.53, con 43 hits y 52 ponches en 59 innings. A esa misma altura, Álvaro López y Julio Raudez iban en ventaja en una campaña histórica.
López mostraba 9-0, pero logró avanzar como proyectil con el Bóer y terminó con 18-0, mientras Raudez iba al momento con 11-1, y al final cerró con 17-4 con Granada.
A la campaña le quedaban pendientes 11 jornadas de fin de semana (11 aperturas por lo menos), por lo que quizás Estrella habría alcanzado su mejor año, encima del 11-8 y 1.54 con 112 ponches de 2011.
Sin embargo, tras lo que mostró en la Liga Profesional y sobre todo en los play offs, quizá ha llegado el momento de ver a Estrella convertido en el mejor lanzador.
Estrella pasó de un aceptable 4-5 y 3.80 en la etapa regular de la Liga Profesional, que fue muy ofensiva, a un récord 2-0 y 2.70 en la fase semifinal ante el Bóer.
Pero su mayor crecimiento lo tuvo en la Final ante los Tigres, a quienes mantuvo sin carreras en 6.1 innings, en un par de apariciones notables ante un club feroz.
En ruta hacia los 30 años, quizá ha llegado el momento de ver a Estrella convertido en el tirador número uno del país. Pero para ello será clave su salud y su concentración.
Eso es lo único que podría impedirle su salto al siguiente nivel. Lo demás, lo tiene, incluido pantalones.
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