Un hecho que no se puede rebatir, es que el beisbol tiene ahora más respaldo que en épocas anteriores, cuando la liga arrancaba con entusiasmo, pero se iba desgranando en el camino, y al final se imponía el de menos privaciones financieras.
Ahora todos los conjuntos de la Primera División, compiten en iguales condiciones y bajo un sistema que tiene como objetivo equilibrar el torneo, mientras se enfatiza en fortalecer la identidad de los equipos, que deben jugar con peloteros locales.
¿Es suficiente eso para considerar que el beisbol va por buen camino, o solo se trata de un gasto mayor al ampliar el número de participantes en el campeonato? ¿Este torneo recrea, masifica y desarrolla el beisbol, o solo cumple los dos primeros objetivos?
En el beisbol, igual que en la agricultura, hay que tener paciencia. Toma años ver el crecimiento, las transformaciones y la cosecha final. Sin embargo, creo que se avanza. Primero, porque la ampliación de los equipos, aumenta oportunidades, y sobre todo, las acerca a poblaciones por lo general alejadas en el país.
Luego, masificar el juego, permitirá descubrir talento que permita la renovación del beisbol local y quizá surja uno que otro prospecto para el ambiente organizado, uno de los ámbitos en los que se crece muy lentamente, aunque quizá no sea ese uno de los objetivos del torneo.
El “Pomares”, concebido para entretener, dar oportunidades y dinamizar modestamente las economías locales, cumple sus objetivos, pero que estupendo sería, si además de esas metas se trazara un plan que permitiera un salto de calidad.
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