Miembros de la pandilla MS-13 se reúnen en el parque central de la ciudad de Sonsonate, 65 kilómetros al oeste de San Salvador. Los líderes de las pandillas callejeras MS-13 y 18 acordaron dejar de matarse en la ciudad de Sonsonate, como parte del proceso de tregua entre las pandillas para reducir los crímenes en El Salvador.LA PRENSA/ AFP

Tregua insuficiente

El arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar, reconoció este domingo que la “tregua” entre pandillas ha disminuido los homicidios pero señaló que no resuelve el problema de la violencia en El Salvador.

ACAN-EFE

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El 20 de mayo de 2012, el arzobispo José Luis Escobar dijo que la mediación de la iglesia entre las pandillas “ya tuvo su momento” y que “el protagonismo que desarrolló al principio ya lo hizo (…), ya no le corresponde”, sino al Gobierno y al resto de la sociedad.

Sin embargo, el 3 de junio siguiente el arzobispo manifestó al respecto: “No fui muy preciso, no hemos cambiado (…), la iglesia no está retirándose del proceso”. Hoy, el prelado indicó: “El gesto nuestro es solidario con monseñor (Colindres) y estamos siempre unidos a él en comunicación, y vemos con buenos ojos lo que él está haciendo. Pero si me pregunta si como iglesia nosotros estamos jugando ese papel de mediadores y la tregua está en nuestras manos, no, debo decir que no”, enfatizó.

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El arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar, reconoció este domingo que la “tregua” entre pandillas ha disminuido los homicidios pero señaló que no resuelve el problema de la violencia en El Salvador.

Escobar, asimismo, puntualizó que, institucionalmente, la iglesia salvadoreña no es “mediadora” ni “garante” de la “tregua”, aunque sí la apoya y es solidaria con el obispo castrense, Fabio Colindres, participante en el proceso.

El país está en “una situación muy difícil, me refiero a la violencia”, como lo demuestra que “la sociedad (…) en todas las encuestas pone este problema en primer lugar”, dijo el arzobispo en su rueda de prensa tras la misa dominical en la catedral de San Salvador.

“Y si bien es cierto que hay menos homicidios, pero el problema no se ha resuelto”, afirmó.

“Vemos bien todo esfuerzo que se hace en dirección de obtener la paz pero lamentamos que todavía se estén dando estos casos de violencia”, remarcó.

La “tregua” entre las principales pandillas salvadoreñas consiste en que sus miembros no se maten entre sí y ha disminuido los homicidios en más del 50 por ciento desde que se inició en marzo de 2012, según las autoridades.

Escobar reiteró el llamamiento de la iglesia al Gobierno y la sociedad salvadoreña para buscar un “gran acuerdo nacional” ante la violencia.

Sobre el papel institucional de la iglesia en el pacto entre las pandillas, Escobar expresó: “No somos mediadores, esa es la verdad (…), no somos garantes tampoco”.

La “tregua” fue producto de la mediación del obispo Colindres y del exdiputado del gobernante Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) Raúl Mijango, de acuerdo con el Gobierno, que niega haber negociado con los pandilleros.

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