La agricultura siempre ha dependido de los caprichos de la meteorología, pero el calentamiento global, con su cohorte de incidentes extremos, ha convertido al mercado de los cereales en una inversión muy especulativa. Según Michel Portier, director general de la asesoría Agritel, el mal tiempo es responsable del 80 por ciento de la inestabilidad de los precios. Con el cambio climático, “los años normales han dejado de existir”, dice categórico Pierre du Peyroux, asesor de la empresa Horizon Soft Commodities. Y “la globalización de la información transmite todo acontecimiento climático a los mercados de cereales y afecta los precios”, destaca.
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