Caracas/EFE
Dos meses después de que el presidente Hugo Chávez anunciara que debía volver a operarse del cáncer, el chavismo busca afianzar el ascenso de la figura del vicepresidente Nicolás Maduro como un líder y eventual candidato, mientras Venezuela ve los indicios de una soterrada campaña electoral, acostumbrada a la ausencia y el silencio del mandatario.
Minutos después de aterrizar procedente de La Habana, donde visitó al gobernante, Maduro aseguró que se organizan las consultas sobre “los temas claves” para que tenga “tiempo de valorarlos, calibrar” siempre respetando su tratamiento.
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La operación de Chávez el 11 de diciembre en Cuba, la cuarta desde que le detectaron el cáncer en junio de 2011, y la falta de información sobre qué ocurrirá tras el posoperatorio, han alimentado conjeturas y escenarios que van desde la posibilidad de que retorne al poder y cumpla su nuevo mandato o, como ya lo había advertido el mismo presidente, se retire y dé paso a una nueva elección para la que ungió como su candidato a Maduro.
El chavismo enfrenta el reto de convertir a líderes como Maduro “en una genuina alternativa de poder”, expresó el analista John Magdaleno, quien observa “muchas señales” de que el oficialismo pueda estar planteándose el escenario de una elección presidencial.
Para este profesor del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), los mensajes oficiales elevan a Chávez a la categoría de icono o héroe y buscan legitimar a Maduro, quien, a su juicio, ha intentado “desplegar una personalidad pública”.
“Pareciera que estamos en una campaña muy sui géneris, donde la figura del presidente es una figura muy importante, pero (…) que ya es pasado”, apuntó Carmen Beatriz Fernández, experta en temas electorales. Lemas como “Yo soy Chávez” afianzan la noción de que “ya no está con nosotros”, agregó.
CLIMA DE ESTABILIDAD
Para el chavismo, “hay absoluta estabilidad política” en el país y muestra de ello —según el diputado oficialista Fernando Soto Rojas— es que “están funcionando plenamente los poderes públicos del Estado” y el movimiento social de masas “sigue la lucha normal”.
“La economía sigue desarrollándose, los planes se siguen articulando”, defendió Soto Rojas, para quien la oposición se presenta con un proyecto de “factura norteamericana” y sin “mando único”.
El politólogo Carlos Romero observa “signos muy claros” de estabilidad política, militar y económica, lo que atribuyó a “que otros factores de poder en Venezuela han decidido esperar” un desenlace. En este período “la pregunta central”, como apunta Romero, es si Chávez “está o no está en condiciones de seguir siendo presidente de la República”.
Mientras se debate la continuidad o no del presidente, el chavismo tiene —según Magdaleno— el “control sobre los tiempos” en virtud de que el Supremo postergó la asunción presidencial, lo que les permite legitimar “socialmente” a Maduro como una opción electoral “verdaderamente competitiva” aunque sin pretender que sea equivalente a Chávez.
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