Bogotá/EFE/AFP
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) presentaron ayer, previo a sentarse en la mesa de negociaciones con el gobierno de Colombia, en La Habana, el documento Ocho propuestas mínimas para el ordenamiento social y ambiental, entre las que destaca la legalización de algunos cultivos de marihuana, amapola y hoja de coca y la suspensión de concesiones mineras y petroleras.
“Legalizar el consumo acompañado siempre de una fuerte educación a la juventud… como se legalizó en el pasado el uso del tabaco y del alcohol, se puede hacer con la cocaína”, informó a la prensa Luciano Marín Arango, alias “Iván Márquez”, jefe de la delegación de las FARC.
En paralelo a la legalización del consumo, comentó Márquez, habrá que resolver un aspecto distinto de “este problema que es el de los campesinos que por necesidades económicas han tenido que verse forzados al cultivo de la hoja de coca” y que actualmente es penalizado. El llamado consumo personal o posesión de cocaína está permitido con algunas limitaciones en Colombia.
Mientras, en Colombia, las fuerzas de seguridad estaban ayer en máxima alerta tras el estallido el martes de dos carros bomba en el Cauca, que dejaron un muerto, y de fuertes combates entre el Ejército y las FARC, que dejaron otro muerto, lo que ha generado una “tensa calma” en la zona y contrasta con el avance de los diálogos.
Las FARC “no están dando muestras claras de que quieren la paz”, manifestó ayer el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, cardenal Rubén Salazar.
Analistas coincidieron en que el recrudecimiento del conflicto no impedirá alcanzar un acuerdo entre las partes, aunque consideraron que en ese proceso también se debe incluir al Ejército de Liberación Nacional (ELN), que tiene ocho personas secuestradas, entre ellas cinco extranjeros, quien ya ha pedido sumarse al diálogo, para lograr “una paz integral”.
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