WASHINGTON/AP
El nuevo secretario de Estado John Kerry comenzó a trabajar ayer y prometió proteger a los empleados del servicio exterior estadounidense, al tiempo que reconoció que como sucesor de Hillary Clinton “tengo unos zapatos muy grandes por llenar”.
Kerry declaró a los empleados del departamento, que él y el presidente Barack Obama necesitan la ayuda de ellos para ayudar a mejorar la seguridad de Estados Unidos y hacer del mundo un lugar más próspero y pacífico.
Después de mencionar la muerte del embajador Chris Stevens y otros tres estadounidenses en el ataque terrorista del 11 de septiembre del 2012 en Libia, Kerry dijo que la protección de los diplomáticos estadounidenses será una de sus principales prioridades.
Kerry, de 69 años, es hijo de un diplomático y fue miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado 28 años, y su presidente desde 2009.
Niñez en Alemania
Cuando tenía 12 años y vivía en el Berlín de la posguerra en la década de 1950, Kerry recordó que pudo haber causado un incidente diplomático al andar en bicicleta en la capital alemana, cuando dejó atrás el destrozado Reichstag y la Puerta de Brandenburgo y —valiéndose de su primer pasaporte diplomático— ingresó al este de la ciudad, controlada por los soviéticos.
“Si los tabloides actuales hubieran sabido que yo hice eso, ya puedo ver los encabezados afirmar: ‘¡Los primeros vínculos comunistas de Kerry!”’, bromeó, antes de describir más en serio cómo explicó a sus irritados padres por qué sintió la necesidad de cruzar la Cortina de Hierro. “En esas calles no había alegría. Y cuando regresé, sentí un gran alivio y aprendí una gran lección sobre las virtudes de la libertad, los principios y los ideales que nos impulsan”.
Kerry probablemente dedique parte de esta semana a comunicarse con líderes de otros países. El fin de semana habló con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el presidente palestino Mahmud Abbas.
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