De locos autistas y criminales

Orlando J. Icaza


En este mundo todo es moda. Y de la moda ni los científicos se capean.

Ahora, a todo comportamiento medio fuera de lo común se le encaja el nombre de autismo. Y se buscan genes y explicaciones hasta por debajo de la tierra para justificarlo. Tanto, que con extrema facilidad cualquier doctor, psicólogo, psiquiatra o madre preocupada diagnostican como autistas a hijos o vecinos medio mal comportados.

Claro que después del diagnóstico vienen las medicinas, las terapias y las miles de justificaciones por los errores que el nuevo paciente comete a diestra y siniestra sin que ser humano lo detenga o institución lo controle.

Llamar loco a un autista es un insulto (siempre lo ha sido), pero ahora este adjetivo le puede costar el puesto y hasta la cárcel a un maestro, jefe de trabajo, o consejero religioso. Especialmente en países que se las dan de civilizados y cultos.

Al diagnóstico de autismo solo se le permite ponerle apellidos también de moda. Bipolar, por ejemplo. “El muchacho, que se llevó en el alma a cuantos se le pusieron en medio, era autista bipolar”, mencionan con cierto orgullo informativo los miles de medios que anuncian la tragedia justificando así el pan nuestro de cada día.

La verdad que en estos tiempos a todo criminal se le llama autista, bipolar, depresivo, maníaco, antisocial; pero loco jamás.

En la reciente y triste tragedia que pasó en Connecticut, todos hablan de autismo, pero hay observaciones que vienen a mi mente y que me llaman la atención.

El hechor es uno más de los implicados en recientes actos criminales masivos similares perpetuados en este país. Los tipos en su gran mayoría son anglosajones ¿Existirá un factor genético?

A todos se les consideraba por expertos en la materia y madres de vecinos, autistas. ¿Recibían estos algún medicamento de esos nuevos antipsicóticos legalmente aprobados que inundan sin misericordia el mercado? ¿Habrá alguna combinación fatídica con los genes raciales y ciertos de estos medicamentos?

¿Eran estos fanáticos o simples expectantes de las miles de películas y juegos electrónicos cargados de una violencia atroz que no condenan los censores que muy prestos sí acusan la sexualidad de mala y condenable?

¿Existe algún factor (subliminal o inconsciente) que promueve la violencia de parte de los pocos ultramillonarios que hacen el dinero fabricando todo tipo de armas, estimulando todo tipo de guerras y permitiendo leyes que facilitan el acceso a toda clase de armas por civiles sin ningún control? ¿Son estos mismos individuos (los fabricantes) también los mayores accionistas de las fábricas de drogas antipsicóticas?

Por último. ¿Qué tienen que ver estos actos con la otra cantidad de drogas ilegales que desde la mariguana hasta los estimulantes sicodélicos pasando por la cocaína y heroína atraviesan nuestras fronteras con rumbos millonarios y donde solo se acusa a los traficantes de países del Tercer Mundo y se ignora a los que la llevan de las fronteras a los angelicales hogares de países civilizados alcanzando a miles de fanáticos con títulos de cantantes famosos, CEO millonarios, deportistas olímpicos, políticos importantes como si la droga volara por sí sola y donde los únicos culpables son paupérrimos incultos que dan su pellejo día a día en tugurios y calles inmundas de países subdesarrollados?

Lo cierto es que autistas o como se les llamaba antes, siempre ha habido en este mundo. Criminales con este tipo de comportamiento, sin embargo eran muy raros y a los pocos que se les identificaba como tales se les reguardaba bien en instituciones que ahora son insultativas y que se llamaban manicomios.

Lo cierto es que los maestros y adultos (no psicólogos ni consejeros diplomados) eran los que corregían a los niños con comportamiento aberrado y que ahora eso es considerado un crimen.

Lo cierto es que ahora los niños saben más que los adultos, que todo consejo lo tienen que dar psicólogos y psiquiatras liberados. Lo cierto es que ahora buscar la ayuda divina y creer en Dios está fuera de moda y es atraso social.

Lo cierto es que antes de poetas y locos todos teníamos un poco y no se miraban estos crímenes y que ahora ya sin poesía y sin locos pero con muchos “puetas” (vanguardistas/retroguardistas) y autistas el mundo rebalsa de drogas, armas y crímenes espantosos.

Tal vez por esto los mayas pronosticaron el fin del mundo para estos días. Que no sería más que el fin de la locura, la poesía y del amor.

El intento vano de nuestras sociedades de finalizar con Dios.

El autor es médico, Leesburg, Florida.

COMENTARIOS

  1. Joaquin
    Hace 14 años

    Excelente. A buscar locos buenos. Quizas la verdadera solucion es empezar de nuevo ha hacer poesia. Al menos en Nicaragua donde este arte ya desaparecio o esta bien oculto pues no se ve por ningun lado.

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