Marta Leonor González
“Pinto lo que no existe”, dice Omar D’León Lacayo y regresa con una nueva muestra de sus pinturas, Vía Magonia, un mundo imaginado, creado por el mismo.
“En Magonia todos los seres son de luz querida hermana, hay armonía entre los seres, los colores, es el mundo donde cabe la libertad en todos los sentidos, de ser único, de volar como las aves”, dice Omar D’León, quien a lo largo de varias décadas ha construido un estilo único en sus dibujos y pinturas.
Dice reconocer entre sus maestros a los escritores griegos, persas, y los egipcios. Darío, Shakespeare, Walt Witman y Emily Dickinson. Toca el piano heredado de su abuela materna.
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Sus pinturas, óleos, acuarelas, dibujos en tinta china y crayolas forman la celebración de la vida, la expresión de la belleza, el juego lúdico que se ejemplifica en dos pequeños chimpancés que juegan en el paraíso, uno ofrece al otro la manzana prohibida (regresando a la historia de Adán y Eva) también para ironizar, cuestionar el misterio de la creación.
Los cuadros también llaman a sobresaltarse sobre el amor, el entorno social, vendedoras, campesinos, y parejas que se recrean en “breves idilios”.
“Pintar es como tocar esa música, también un cuadro que es una poesía silenciosa, y la poesía que es la pintura que cobra la voz. Todo está en el arte, pero básicamente en la libertad que es como el amor, uno debe amarse a uno primero para amar a los demás”, dice el pintor.
Omar D’León Lacayo recalca que “la cultura hace al hombre desprenderse de la bestialidad. Entre más cultura tiene una persona, más puede luchar por la paz mundial, y ahorita el mundo está en manos de personas que no son cultas, sino que son ocultas”.
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