Japón, China, Sudáfrica, Arabia Saudita, Corea del Sur, Taiwán, Perú, Bielorrusia y Catar, suspendieron las compras de carne bovina a Brasil, tras ser confirmado en diciembre un caso atípico de la enfermedad conocida como vaca loca. Líbano, Jordania y Chile aplicaron restricciones a algunos productos.
Según las autoridades sanitarias el caso no reviste ningún riesgo para la salud animal, por lo que lanzó una ofensiva diplomática para revertir la medida y evitar que grandes compradores como Rusia e Irán se adhieran al grupo.
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