Mabel Calero
Ayer Diriamba sacó la casa por la ventana con la celebración de su patrono San Sebastián que recorrió las calles de la ciudad acompañado de las imágenes de San Marcos Evangelista, Santiago Apóstol, San Caralampio y San Antonio.
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Los bailantes del Güegüense, el toro huaco, las húngaras y las inditas hicieron su presentación en el atrio de la Basílica Menor de San Sebastián. San Sebastián fue un soldado del ejército romano que no aceptaba el encarcelamiento de los hombres que predicaban la palabra de Dios, el emperador al conocer su fe lo condenó a muerte asaetado.
Antes de salir la procesión se realizó la solemne misa presidida por el arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes. “San Sebastián fue un mártir que se sacrificó, él fue capaz de abandonar los placeres del mundo para asumir el poder de Dios, felicito al pueblo de Diriamba, de manera especial aquellos fieles católicos devotos de San Sebastián”, dijo.
En la procesión los creyentes tienen la oportunidad de colocarle una cinta a “Guachán” en señal de promesa o gratitud por algún favor recibido, mientras otros devotos reparten comida a los priostes —cargadores de imágenes— y a la gente que acompaña la procesión.
No podía faltar el Güegüense, que se presenta en sus siete sones y con los parlamentos. “Yo soy la mayordoma del baile del Güegüense a raíz de un cáncer que tuve, sacar el baile es caro pero yo lo hago para que no se pierda la tradición, nosotros además de presentar el baile hacemos los parlamentos, es muy bonito participamos 25 personas”, afirmó Luvy Rappaccioli.
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