Vladimir Vásquez
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Desde que inició la construcción de un muro de aproximadamente cinco kilómetros en los alrededores del cerro Mokorón, los miembros del Ejército de Nicaragua que resguardan la zona han intentado decomisar cámaras y teléfonos celulares con los que se intenta dejar evidencia del daño ambiental que ahí se denuncia.
Ana Cajina es uno de esos casos; ella denuncia que los militares intentaron quitarle los teléfonos de sus hijas cuando estaban haciendo fotos para respaldar una denuncia ante la Fiscalía General de la República.
El oficial de incidencia del Centro Humboldt, Julio Sánchez, asegura que el cerro Mokorón está en peligro y no dudan que ahí se inicie la construcción del proyecto habitacional que el Ejército intenta desarrollar desde hace años, a pesar que en Relaciones Públicas de la institución se negó esta información en días anteriores a LA PRENSA.
El coordinador nacional del Movimiento Comunal, Douglas Pérez, convocó a la ciudadanía a movilizarse para evitar que finalmente la vida del cerro Mokorón se extinga, a pesar de las luchas que se ha librado para su preservación.
La construcción del muro, según los ambientalistas, también implicó el corte de decenas de árboles para abrir la zona en que se está trabajando actualmente y que pone en riesgo a Managua.
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