LA PRENSA/Uriel Molina

Plagas destruyen esperanzas

Desde el paso del huracán Mitch, en 1998, nada volvió a ser igual en la comunidad Penquilla, en el municipio de Santa María de Pantasma, Jinotega. En los años posteriores, en cada época lluviosa se repetían las inundaciones, pero en los últimos cuatro años, las cosas empeoraron. El agradable clima de la región, propicio para el cultivo de granos básicos, desapareció. Ahora, muchos meses de sequía se combinan con prolongados períodos de incesante lluvia. Adoptar el cultivo del café fue la opción casi generalizada. Sin embargo, apareció la roya, con ella la antracnosis y entre ambas arrasaron con los plantíos.

Lucydalia Baca Castellón

Desde el paso del huracán Mitch, en 1998, nada volvió a ser igual en la comunidad Penquilla, en el municipio de Santa María de Pantasma, Jinotega. En los años posteriores, en cada época lluviosa se repetían las inundaciones, pero en los últimos cuatro años, las cosas empeoraron. El agradable clima de la región, propicio para el cultivo de granos básicos, desapareció. Ahora, muchos meses de sequía se combinan con prolongados períodos de incesante lluvia. Adoptar el cultivo del café fue la opción casi generalizada. Sin embargo, apareció la roya, con ella la antracnosis y entre ambas arrasaron con los plantíos.

Mercedes del Carmen Rodríguez Chavarría, vicepresidenta de la Unión de Cooperativas Agropecuarias de Mujeres Productoras de Jinotega (Ucamoprojin), explica que ahora lo que más preocupa a los productores de la zona son los compromisos financieros que no podrán cumplir, y las repercusiones que la falta de cumplimiento de esa obligaciones generará en la búsqueda de recursos para repoblar los cafetales destruidos por las enfermedades.

Ucamoprojin está integrada pos siete cooperativas que aglutinan a 600 productoras de Santa María de Pantasma, El Cua y Yalí. En conjunto cultivan unas mil manzanas de café y 500 manzanas de otros cultivos. Calculan que han perdido el setenta por ciento de la cosecha y en algunas zonas hasta el cincuenta por ciento de las plantaciones.

En Penquilla, donde las socias de la cooperativa Miraflores habían sembrado unas treinta manzanas de café “para probar suerte”, gran parte de los plantíos fueron podados y están a la espera de ser repoblados. Algunas productoras tienen almácigos de la variedad caturra estrella, que demostró gran resistencia a la roya. Sin embargo, la renovación de los cafetales dependerá de la obtención de financiamiento, enfatiza Rodríguez.

¿Cuál es la situación que enfrentan estas comunidades?

Ahorita la roya arrasó con todo el café, primero provocó la caída de las hojas de los árboles, después vino la antracnosis y pudrió el café, los granos se pusieron negros y ahora se secaron los palos. De por sí nosotras veníamos enfrentando una situación difícil porque en los últimos cuatro años veníamos enfrentando pérdidas porque el clima nos arruina las cosechas. Nos dimos por vencidas con los granos básicos y vimos en el café la salvación y ahora viene la roya y acaba con las plantaciones. Ahora quedamos sin nada, porque aquí ya con los granos básicos no se puede seguir intentando.

¿Cuál es la mayor preocupación que enfrentan actualmente?

Las deudas que tenemos. La cooperativa Miraflores solo debe unos 2,000 dólares, pero en total las 600 socias debemos a la Ucamoprojin unos dos millones de córdobas. Entre deudas nuevas y otras que se vienen arrastrando por la pérdida de las cosechas de granos básicos. La Unión de Cooperativas por su parte asumió el compromiso de devolver ese dinero a los organismos que lo proporcionaron para crear un fondo revolvente que sirviera para financiar las actividades productivas en la zona. La mayor parte del dinero lo proporcionó el organismo Ayuda Obrera Suiza (AOS).

Ellos nos han hecho varias donaciones y nos han conseguido varios préstamos, pero son a corto plazo; este que tenemos ahorita lo teníamos que pagar en seis meses, porque se pagan con las cosechas. Pero con la situación que estamos enfrentando lo que necesitamos es un préstamo a largo plazo.

¿Qué opciones tiene Ucamoprojin para saldar esa deuda?

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«Le pedimos (a la UNAG) que interceda por nosotras ante el Gobierno, los organismos internacionales y las instituciones bancarias, para que alguien nos proporcione un crédito a largo plazo y con intereses razonables que nos permita repoblar los cafetales”. Mercedes del Carmen Rodríguez Chavarría, vicepresidenta de la Ucamoprojin.

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Como acabamos de entrar de vacaciones aún no hemos tomado decisiones. El consejo de administración tiene planeada una reunión para el jueves porque ante esta situación tan difícil tenemos que tomar decisiones. Porque por un lado no podemos dejar abandonadas a las socias, pero también tenemos que encontrar la manera de pagar las deudas. Tenemos que encontrar una solución.

¿Cuáles son las opciones?

Lo primero que tenemos que hacer es analizar cada caso, porque sabemos que si las socias no pagan no es porque no quieran, sino porque no pueden, pero eso hay que documentarlo. Dependiendo de la afectación que cada socia tenga, así será el tiempo de prórroga que habrá que darle a cada una para pagar su deuda. Además, hay algunas que tienen más oportunidad de pagar, porque tienen cultivos o actividades alternas que le pueden permitir pagar sus deudas.

También les tenemos que garantizar un crédito adicional para que pueda realizar alguna actividad que les permita sobrevivir y recuperarse para que puedan pagar la deuda que quedará pendiente. A la vez la Unión tiene que gestionar un refinanciamiento de sus compromisos y buscar nuevos organismos que le puedan ayudar.

¿Qué porcentaje de la cosecha se perdió?

La gran mayoría, quizás más del setenta por ciento. En la cooperativa esperábamos sacar unos 350 quintales. Pero la Unión, con las siete cooperativas, esperaba obtener unos 12,000 quintales. Pero lo más que se va a sacar son unos 4,000 quintales. Casi todo está perdido. Otro problema es que el precio está bajísimo. Esto nos vino a echar a perder todos nuestros planes, porque incluso con apoyo de la UNAG (Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos) de la que somos parte, estábamos trabajando para establecer nuestros propios canales de comercialización, para obtener mejores ganancias. El proceso ya estaba encaminado, pero no sabemos ahora qué va a ocurrir.

¿Ustedes por su parte qué están haciendo para salir adelante?

Algunas productoras se han preparado. Hicieron sus almácigos y ya tienen sus viveros que estarán listos para trasplantar cuando inicie el período lluvioso (a finales de mayo o inicios de junio). Sin embargo, eso requiere una inversión grande y la preocupación es que si no logramos pagar nuestras deudas nadie nos va a querer prestar para sembrar la nueva población de cafetos en las plantaciones.

Cada productora necesita invertir bastante, porque además del gasto en la preparación de la tierra, la siembra y el abono de los arbolitos, se debe invertir en químicos que eliminen el brote de roya, para evitar que las nuevas plantaciones se enfermen. Cada socia necesitaría de entrada unos 20,000 córdobas por manzana y en los próximos tres años cantidades similares para el mantenimiento y las labores culturales de los plantíos porque esta nueva población comenzaría a producir en unos cuatro años.

¿Cuánto necesitan las 600 socias de Ucamoprojin para repoblar sus cafetales?

Entre dos y tres millones de córdobas para solventar las deudas, replantar los cafetales y darles mantenimiento durante los cuatro años que hay que esperar para que comiencen a producir. Sin embargo, si no se puede esa cantidad, que es la ideal para hacer todo de la mejor manera, tendremos que trabajar con lo que consigamos.

¿De qué van a vivir durante esos cuatro años?, ¿qué deben esperar para que los nuevos plantíos comiencen a producir?

Tenemos que buscar rubros alternativos. En esta zona por los problemas que han causado los cambios del clima en los últimos cuatro años los granos básicos están descartados como opción. Ahorita varios productores de la comunidad sembraron frijol de apante para tratar de ayudarse, pero ha llovido tanto que las plantaciones se están poniendo amarillas, se están madurando y seguramente se van a pudrir.

Lo que nos queda es probar con la ganadería, que ha estado dando buenos resultados en la zona. Sin embargo, nosotras tenemos muy poca tierra entonces no es fácil meterse a eso si no se cuenta con terreno para tener el ganado.

Otra buena opción con la que podríamos probar son las hortalizas porque tenemos ríos y quebradas en las comunidades y eso facilitaría la instalación de sistemas de riego, pero el obstáculo sigue siendo la falta de crédito. Con dinero podríamos hacer varias cosas para sobrevivir.

¿Confían en que alguien venga a ayudarlas?

Hay que pedirle a Dios que alguien pueda darnos la mano, pero nosotras también tenemos que buscar cómo trabajar. Es cierto que estamos endeudadas y que eso nos impide ir a una empresa o a un banco para pedir crédito porque nadie nos va a dar más si estamos debiendo, pero igual tenemos que seguir buscando cómo resolver, no nos podemos quedar de brazos cruzados.

Además, como socias de la Unión tenemos que estar conscientes de que Ucamoprojin también tiene que pagar esa deuda que es de todas.

¿Qué llamado hacen a las autoridades?

La Unión es parte de la UNAG y por tanto le pedimos que interceda por nosotras ante el Gobierno, los organismos internacionales y las instituciones bancarias, para que alguien nos proporcione un crédito a largo plazo y con intereses razonables que nos permita repoblar los cafetales.

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COMENTARIOS

  1. walter moreno
    Hace 14 años

    que vallan a cortar cafe a costa rica y vean lo rico q es y no estar explotando a nuestra niñez, no invierten en su patrimonio ahora quieren q los nicaraguense se los estemos cuidando no no es asi tengamos principios, dignidad con ella se vive no se muere

  2. pantasmeño
    Hace 14 años

    La solución es renovar cafetales con variedades resistentes a la roya y dejar de soñar despierto que venden calidad, engañados por los tecnicos de las cooperativas y comercializadoras de café que las vriedades resistentes no dan tasa deseada, pero el precio de catimor y caturra es igual.
    Las cooperativas y comerzializadoras dejen de endiablar las variedades resistentes a roya y se siembren intensivamente dichas variedades, volverán a ser cafetaleros aun con la roya este latente y presente.

  3. ING. EDUARDO MOLINA
    Hace 14 años

    La solucion es buscar alternativas para sobrevivir en la abversida, sabemos que tenemos un cafe de alta calidad y muy bien competitivo en los mercados internacionales, busqueda como cultivos alternativos en la zona cono los no tradicionales como el quequisque., malanga o ñampi ya que la zona es muy apta para el cultivo de colocasias.

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