Edgard Rodríguez
Zona de Strikes
Aún por la televisión, era di fícil no estremecerse ante un noveno episodio revestido de tan dramatismo, como el que brindaron Bóer y Tigres el domingo en Chichigalpa, en la Liga Profesional.
Fue un final apropiado de un partido, que a través de su extensión, mostró una joya de picheo por parte de Douglas Argüello y la resistencia de un Bóer que se amilanó, a pesar que estaba atado.
En un instante sin embargo, el Bóer que perdía 4-0, amenazó y concretó su intención de seguir con vida, mediante un empate sensacional que silenció el parque chichigalpino.
Pero Ronald Garth, que había rendido en el partido, pero que estaba eclipsado por el brillo deslumbrante de Argüello, se voló la cerca y recuperó el aliento para los seguidores de los Tigres.
El problema, es que episodios como ese noveno de Chichigalpa, han sido pocos en esta liga de ofensiva avasalladora, picheo frágil, defensa agrietada y arbitraje bajo escrutinio constante.
No estoy diciendo que la liga sea mala. No de ninguna manera. Al menos yo aprecio el esfuerzo que hacen los directivos y patrocinadores para que la liga sea exitosa. Pero deben revisarse las fallas y aprender de ellas.
Los equipos no tienen balance. Hay siempre más énfasis en la búsqueda de bateadores que de lanzadores y eso crea el desnivel, y luego el carreraje. Hay gente que le gusta eso, pero no sé cuántos.
Los partidos están lentos y si van por televisión, peor. Duran cuatro horas. Es demasiado. El arbitraje no es consistente y carece de autoridad. Aún así, ha habido mucha emoción y con los playoffs a la vuelta de la esquina, la cosa mejorará.
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